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La vista atrás | Valdeolea

Veinte años del puente que transformó Mataporquera

Dos décadas después, la infraestructura sigue siendo esencial para la vida diaria y la actividad industrial de la localidad

Hoy domingo, día 5 de abril se cumplen dos décadas de una de las infraestructuras más relevantes para Mataporquera y el municipio de Valdeolea: la inauguración del nuevo puente sobre el río Camesa y su enlace con la carretera N-611. Una actuación que, financiada por la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Cantabria con una inversión de 619.924 euros, supuso un antes y un después en la conectividad y seguridad de la localidad.

La obra fue inaugurada en 2006 por el entonces consejero de Obras Públicas, José María Mazón, junto al alcalde de Valdeolea, Ángel Calderón, poniendo fin a un proyecto marcado por su elevada complejidad técnica. El punto de actuación concentraba importantes dificultades: era el único acceso para el transporte pesado hacia la empresa Alfa y el núcleo urbano, y además se encontraba a escasa distancia de tres infraestructuras ferroviarias distintas (Renfe, Feve y la vía industrial de la propia empresa).

El proyecto abarcó un total de 1,1 kilómetros y no se limitó a la construcción del nuevo puente. Incluyó también la demolición de la estructura anterior, que contaba con una pila central, y su sustitución por un puente de un solo vano de 17 metros de longitud y 12 metros de anchura, con dos carriles de circulación y aceras a ambos lados. La eliminación de la pila central permitió mejorar notablemente las condiciones hidráulicas del río Camesa en este tramo.

Además, se ejecutaron 420 metros de aceras y 530 metros de paseo peatonal iluminado, lo que garantizó por primera vez una conexión segura a pie entre Mataporquera y la N-611, reforzando tanto la movilidad como la seguridad de los vecinos.

La actuación, llevada a cabo por la empresa Arruti, coincidió en el tiempo con otro importante proyecto en la zona: la mejora de la carretera CA-284 entre Matamorosa y Mataporquera, a través del Alto del Bardal, con una inversión de 5,6 millones de euros. Esta intervención contribuyó a vertebrar un eje estratégico de comunicación entre los municipios de Campoo de Enmedio y Valdeolea.

Veinte años después, el puente de Mataporquera sigue siendo una infraestructura clave en el día a día del municipio. Más allá de su función práctica, se ha consolidado como un símbolo de modernización y desarrollo, recordando la importancia de aquellas inversiones públicas que lograron transformar tanto el paisaje como la calidad de vida en el medio rural.

Como ya se destacó en su momento, la ejecución de la obra fue especialmente valorada por la profesionalidad de los equipos implicados, que lograron mantener operativo este acceso esencial pese a las limitaciones de un entorno de gran complejidad logística y ferroviaria.