Reinosa ; Cumplir un siglo de vida no es solo sumar hojas al calendario; es convertirse en memoria viva de toda una comarca, en guardiana de vivencias que abarcan diez décadas de transformaciones, sacrificios y alegrías. Chelo -Consuelo Pérez de Cos para la partida de nacimiento y para la historia oficial- ha alcanzado los 100 años rodeada del calor y el cariño de los suyos, consolidándose como uno de los rostros más entrañables y longevos del sur de Cantabria.
La gran cita tuvo lugar el pasado sábado, día 3 de octubre, en el Hotel Vejo de Reinosa, marco en el que se congregaron alrededor de 70 familiares directos para rendirle un emotivo homenaje. Entre abrazos, anécdotas y miradas llenas de complicidad, varias generaciones de la familia compartieron una jornada inolvidable para agasajar a la matriarca.
Nacida hace un siglo en la pequeña localidad campurriana de Villaescusa, Consuelo vino al mundo en el seno del hogar formado por Tomás y Providencia. Como hija mayor de seis hermanos -un núcleo completado por Rosa, Eugenia, Trini, Petra y Lolo-, le tocó abrir el camino familiar. De aquellos seis hermanos, tres continúan hoy compartiendo la dicha de ver a su hermana mayor alcanzar la cotizada cifra del centenario. En la actualidad tiene 9 nietos y 9 biznietos.
La infancia de Chelo estuvo marcada por la dureza de los tiempos. Tenía apenas 10 años cuando, en plena Guerra Civil española, la familia tuvo que trasladarse al vecino pueblo campurriano de Aradillos. Allí creció y vivió hasta los 27 años, momento en el que contrajo matrimonio con José María Torices, natural de Villar. Fruto de esa unión nacieron sus cinco hijos, de los cuales viven tres: José María, Tomás y María Jesús, pilares fundamentales en su día a día.
Precisamente, uno de los rasgos más admirables de Chelo al llegar a este siglo de existencia es su extraordinaria vitalidad y autonomía: a sus 100 años sigue viviendo sola en su casa, eso sí, siempre acompañada, cuidada y asistida a diario por sus hijos, quienes velan por su bienestar con constante dedicación.
El homenaje del sábado en Reinosa no solo fue la celebración del cumpleaños de Chelo, sino también un reconocimiento explícito a toda una generación de mujeres rurales de la comarca campurriana: trabajadoras, tenaces y capaces de salir adelante ante cualquier adversidad. Un centenario para el recuerdo y un ejemplo de vida para todos los que tienen la suerte de rodearla.












