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Actualidad | Campoo de Enmedio

"Tras sanear las cuentas, el gran reto es facilitar vivienda para fijar población"

Boja Ramos, alcalde de Santiurde de Reinosa, encara la recta final de su cuarta legislatura consecutiva

Este domingo publicamos la entrevista con Borja Ramos Gutiérrez, alcalde de Santiurde de Reinosa (PP), quien encara la recta final de su cuarta legislatura consecutiva. Desde que asumió el cargo el 22 de mayo de 2011, Ramos ha liderado la gestión municipal en una etapa definida por la transformación estructural, la estabilidad económica y la adaptación a los desafíos del mundo rural.

Con más de una década al frente del Consistorio, su trayectoria destaca por la continuidad en la gestión y una política de cercanía. En esta entrevista, repasamos los hitos de estos años, el saneamiento de las arcas públicas y su visión estratégica para el futuro del municipio ante la proximidad de los nuevos comicios, donde el alcalde reconoce que tiene la ilusión puesta en superar la barrera de los 251 habitantes censados y lograr así aumentar el número de concejales a siete, una cifra que considera importante para repartir de forma más eficaz el trabajo municipal. De cara a las próximas elecciones, se muestra optimista y asegura que, con la comprensión de su familia y el apoyo de su partido, no descarta volver a presentarse.

-Afronta ya su cuarta legislatura como alcalde. ¿Qué balance hace de estos 14 años al frente del Ayuntamiento?

-El balance es, ante todo, de gratitud hacia mis vecinos y de una profunda responsabilidad. Han sido más de 14 años de trabajo intenso con una premisa clara: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos mediante una gestión responsable de los recursos públicos.

Al llegar, nos encontramos con necesidades urgentes en un contexto económico muy complejo. Hoy, Santiurde es un municipio más cuidado, ordenado y con mejores servicios, desde maquinaria municipal renovada hasta espacios públicos dignos. Pero, más allá de las obras, me quedo con el trato diario; en un pueblo, escuchar y dar respuesta a los problemas cotidianos es la esencia de la política.

Además, quiero subrayar que todo lo conseguido no es fruto de una sola persona, sino del trabajo conjunto, la colaboración y el tesón de los concejales que han formado y forman parte del equipo de gobierno durante estos años. Su implicación y apoyo diario han sido fundamentales para poder avanzar y hacer realidad muchos de estos logros.

-El Ayuntamiento ha incrementado su flota de maquinaria y vehículos para tareas como la limpieza de nieve, desbroces o transporte de operarios. ¿Qué necesidades motivaron esta ampliación y qué mejoras concretas están percibiendo ya los vecinos?

-La ampliación de la maquinaria municipal responde a la necesidad de mejorar la capacidad de actuación del ayuntamiento, especialmente en tareas como limpieza de nieve, mantenimiento de caminos y respuesta ante imprevistos. Gracias al apoyo del Gobierno regional y fondos Leader, el municipio ha podido adquirir equipos propios, lo que permite actuar de forma más rápida, reducir la dependencia de empresas externas y abaratar costes a largo plazo.

Los vecinos ya perciben mejoras en la rapidez de los servicios, la seguridad en épocas de nieve y el mejor estado de los espacios públicos. Además, el ayuntamiento cuida y mantiene la maquinaria de forma constante y prevé seguir ampliándola, con la posible compra de nueva desbrozadora para hacer el trabajo más eficiente y menos duro para los operarios.

-En 2011, apenas un mes después de tomar posesión, aplicó un plan de austeridad. ¿Cómo estaban las arcas entonces y cuál es la salud financiera actual?

-La situación era crítica. Tuvimos que tomar decisiones difíciles para garantizar la viabilidad del Ayuntamiento. Nos acogimos a un plan de ajuste por valor de 175.642 euros y solicitamos un préstamo para pagar facturas que "aparecieron en los cajones", además de gestionar otra deuda pendiente de 94.000 euros.

Fue un camino de esfuerzo y contención, pero el resultado es satisfactorio: a 31 de diciembre de 2023, logramos dejar el Ayuntamiento completamente saneado y con deuda cero. Esa solvencia es hoy nuestra mejor herramienta para invertir en el futuro.

-De todos los proyectos ejecutados, ¿de cuál se siente más orgulloso y qué "espina" le gustaría sacarse antes de cerrar el mandato?

-Me enorgullece haber impulsado proyectos que modernizan el municipio sin que pierda su identidad rural, apoyando siempre al tejido económico local. Sin embargo, mi "espina clavada" es siempre la demografía. Me gustaría terminar el mandato dejando muy encarriladas iniciativas que faciliten el acceso a la vivienda. El gran objetivo es que Santiurde tenga futuro y que los jóvenes no solo quieran, sino que puedan quedarse a vivir aquí.

-¿Qué es lo que más le demandan los vecinos en el día a día?

-Nos piden, sobre todo, que no se recorten servicios básicos. El mundo rural debe tener las mismas oportunidades que el urbano. Las demandas principales se centran en reforzar la atención sanitaria comarcal, mejorar las comunicaciones y seguir invirtiendo en caminos e infraestructuras agrarias, que son el sustento de nuestros ganaderos.

-Santiurde ha pasado de mil habitantes en los años 40 a unos 250 actuales. ¿Cómo analiza esta fotografía demográfica?

-Es una realidad compartida con gran parte de la España rural. Aunque el descenso se ha moderado, nos enfrentamos a una población envejecida y una baja natalidad. Por eso insisto en que fijar población no es solo un eslogan, es nuestra prioridad absoluta.

Debemos generar las condiciones óptimas para que nuevas familias vean en nuestro municipio una opción de vida real y atractiva. Además, superar el umbral de los 251 habitantes supondría también un aumento en el número de concejales, pasando de 5 a 7, lo que implicaría contar con dos personas más para repartir el trabajo municipal, así como una mayor diversidad de opiniones y propuestas en la gestión local.

-¿Existe una coordinación real con el resto de municipios de la comarca de Campoo para abordar la despoblación?

-Absolutamente. La despoblación no entiende de fronteras municipales y no se puede atajar en solitario. Colaboramos estrechamente con otros ayuntamientos para defender servicios comunes. El futuro de Santiurde está ligado al de Campoo; necesitamos una visión de comarca para ser fuertes ante las administraciones superiores.

-El municipio tiene una ubicación estratégica por carretera y ferrocarril. ¿Se está aprovechando este potencial para atraer, por ejemplo, a teletrabajadores?

-Es una de nuestras grandes bazas, pero tenemos un cuello de botella: la falta de vivienda disponible. Hay pocas casas en venta y muchas requieren una rehabilitación integral. Estamos trabajando para mejorar la conectividad digital y crear espacios que faciliten el teletrabajo, pero el siguiente paso necesario es incentivar la recuperación del parque inmobiliario.

-Sin suelo industrial propio, ¿en qué pilares se asienta la economía local?

-Nuestra fuerza reside en las empresas familiares locales. Son negocios con un sello de identidad y prestigio que generan empleo y riqueza. A esto sumamos el sector primario y el potencial turístico. Contamos con el albergue de La Torre como referente y un entorno natural privilegiado -cuevas y barrancos- que queremos poner en valor de forma sostenible para dinamizar la economía.
El transporte y la sanidad son puntos críticos en zonas rurales.

-¿Qué gestiones realiza el Ayuntamiento para asegurar una atención digna?

Mantenemos una reivindicación constante ante la Consejería de Salud para asegurar la frecuencia de las consultas y evitar que el hecho de compartir médico con otros municipios merme la calidad asistencial. En transporte, seguimos demandando horarios que se ajusten a las necesidades reales de los vecinos que deben desplazarse a Reinosa o Santander.

-¿Qué supone para Santiurde contar con una residencia de mayores como Lusanz?

-La residencia de mayores supone para Santiurde un cambio muy positivo y transformador. Ayuda a frenar la despoblación, ya que crea empleo y puede atraer nuevas familias. Además, aumenta la población real y rejuvenece el municipio gracias al personal que trabaja allí.

En el plano económico, genera puestos de trabajo y dinamiza la economía local al necesitar proveedores y servicios. También implica inversión en infraestructuras.

En el aspecto social, permite que los mayores permanezcan en su entorno, reduce la soledad y favorece la convivencia entre generaciones. Sin embargo, también plantea retos, como la necesidad de más servicios, posibles dificultades para encontrar personal y ciertos problemas derivados del aislamiento rural.

En conjunto, convierte al pueblo en un pequeño centro de servicios y actividad económica, aunque requiere buena gestión para que funcione bien.

-¿Qué proyectos destacados se están ejecutando actualmente en colaboración con el Gobierno de Cantabria?

-Estamos en un momento de mucha actividad. Acabamos de renovar la plaza de San Roque en Lantueno y finalizamos los parques infantiles de Rioseco y Lantueno. En infraestructuras viales, tenemos proyectos de muros de contención y asfaltado en Somballe, Lantueno, Rioseco y Santiurde. También adjudicaremos pronto una tejavana anexa al Ayuntamiento para proteger nuestra maquinaria y hemos adquirido un vehículo 4x4 para el servicio de mantenimiento. Además, seguimos con el plan de mejora de accesos agrarios en cada pueblo y estamos modernizando el sistema de lectura de contadores de agua por PDA para ganar eficiencia.

-¿Cómo se imagina el Santiurde de la próxima década?

-Me imagino un municipio vivo, con sus pueblos habitados y servicios garantizados. Un lugar donde la ganadería y las empresas locales prosperen y donde cada pequeña actuación que hacemos hoy se convierta en la base de un futuro sólido. Lo que me motiva cada día es trabajar para que Santiurde siga siendo un lugar del que sus vecinos se sientan orgullosos de pertenecer.