Este domingo se cumplen veinte años de la inauguración del Centro de Interpretación de la Arquitectura de la Piedra en Seco de La Puente del Valle, una instalación que, desde su apertura en noviembre de 2006, tiene como principal cometido acercar a vecinos y visitantes uno de los elementos más singulares del patrimonio rural de Cantabria: las construcciones tradicionales realizadas mediante la técnica de la piedra en seco.
El centro, ubicado en la antigua Casa Rectoral de La Puente del Valle, localidad perteneciente al municipio de Valderredible, fue concebido como un espacio para conocer, comprender y preservar las formas tradicionales de construcción que durante siglos configuraron el paisaje de la comarca de Campoo-Los Valles.
La historia del proyecto se remonta a 2002, cuando comenzaron las actuaciones para transformar el antiguo edificio rectoral, cuya construcción original data de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII, en un espacio museístico y divulgativo. La iniciativa se enmarcó en el convenio de colaboración suscrito entre la Confederación Hidrográfica del Ebro y, el Gobierno de Cantabria para desarrollar actuaciones medioambientales y de restitución territorial en el entorno del embalse del Ebro.
Posteriormente, en 2005, la Consejería de Medio Ambiente, a través de la empresa Aguas de la Cuenca del Ebro (ACESA), adjudicó a SERISAN S.A. el diseño y la construcción del centro. El proyecto inicial, elaborado por la Oficina de Estudios y Proyectos de la Consejería, contemplaba una inversión de 148.645 euros y un plazo de ejecución de nueve meses.
La intervención supuso una importante rehabilitación de la antigua Casa Rectoral, con la sustitución de la cubierta, la renovación de vigas y parte de los forjados, la limpieza de las canterías y la solución de los problemas de humedad. También se acondicionaron el jardín y los accesos, se urbanizaron los viales exteriores y se dotó al recinto de aseos públicos y otras instalaciones complementarias.
Finalmente, el centro fue inaugurado en noviembre de 2006 en un acto presidido por el entonces consejero de Medio Ambiente, José Ortega, y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, José Luis Alonso Gajón.
Un recorrido por la arquitectura tradicional

El equipamiento cuenta con aproximadamente 440 metros cuadrados distribuidos en dos plantas y diferentes espacios expositivos. Su propuesta divulgativa permite descubrir las técnicas, los materiales y las construcciones que forman parte de la arquitectura rural tradicional, con especial atención a la piedra en seco.
Esta técnica constructiva utiliza exclusivamente piedras colocadas unas sobre otras, sin argamasa ni mortero que las una. La estabilidad de las estructuras se consigue mediante la selección, disposición y encaje de las piezas, aprovechando la gravedad y el conocimiento acumulado por generaciones de canteros y constructores.
El recorrido expositivo muestra distintas modalidades de esta arquitectura, desde los muros que delimitan las parcelas hasta las construcciones destinadas a usos agrícolas y ganaderos. A través de paneles interpretativos, maquetas, reproducciones y elementos audiovisuales, el visitante puede conocer ejemplos representativos de Cantabria, de otras comunidades españolas y de distintos países europeos.
Entre los contenidos destacan las construcciones pastoriles, los chozos y las cabañas tradicionales, así como las herramientas y los conocimientos empleados por quienes levantaron estas edificaciones aprovechando los recursos naturales de su entorno.
Uno de los elementos más destacados se encuentra en el jardín exterior, donde se reproduce a escala natural un chozo lebaniego de planta circular y cubierta de falsa bóveda de piedra en seco, que permite observar de cerca las características de esta arquitectura tradicional.
Patrimonio, paisaje y memoria del territorio
El centro nació con una vocación que va más allá de mostrar diferentes técnicas constructivas. Su objetivo es explicar cómo la actividad agrícola y ganadera, el aprovechamiento de los recursos naturales y las formas de vida tradicionales han contribuido a configurar el paisaje que hoy conocemos.
Las construcciones de piedra en seco constituyen una parte fundamental de ese legado. Muros, chozos, cabañas y otras estructuras rurales son testimonio de una forma de entender y aprovechar el territorio, de unos conocimientos transmitidos de generación en generación y de una estrecha relación entre las comunidades y su entorno.
La instalación de La Puente del Valle forma parte, además, de una red de equipamientos de interpretación ambiental y patrimonial de la comarca, junto a los centros de Corconte, dedicado al embalse del Ebro; Fontibre, centrado en el río Ebro, y Riopanero, dedicado al monte Hijedo.
Veinte años después de su inauguración, el Centro de Interpretación de la Piedra en Seco continúa siendo un recurso para divulgar la riqueza arquitectónica y etnográfica de Valderredible y recordar la importancia de conservar un patrimonio que forma parte de la identidad y la memoria de los pueblos del territorio.












