Hace ahora 20 años, en septiembre de 2006, el futuro de las comunicaciones de Matamorosa daba un paso decisivo. La Corporación municipal de Campoo de Enmedio aprobaba el proyecto de la nueva vía de servicio de Matamorosa (variante), una actuación que venía gestándose desde años atrás y que pretendía acabar con uno de los principales problemas que soportaba entonces la localidad: el paso de tráfico pesado por su núcleo urbano.
La actuación, denominada Conexión del enlace Reinosa Sur con la zona industrial de Matamorosa, suponía llevar a la práctica una de las principales reivindicaciones planteadas por el Ayuntamiento ante el Ministerio de Fomento y que ya había sido contemplada por la Demarcación de Carreteras del Estado en agosto de 2003.
El proyecto aprobado contaba con un presupuesto de ejecución de 1.295.659 euros y llevaba aparejada la continuación del expediente de expropiación forzosa necesario para hacer posible la ejecución de las obras.
Con aquella aprobación, una actuación que tres años antes aparecía todavía como una propuesta para mejorar las comunicaciones de Matamorosa comenzaba a convertirse en una realidad administrativa.
Una reivindicación planteada tres años antes
El origen del proyecto se remontaba a agosto de 2003. Por entonces, el Ministerio de Fomento comunicaba al Ayuntamiento de Campoo de Enmedio que la Demarcación de Carreteras del Estado había contemplado la construcción de una nueva vía de servicio para Matamorosa.
La propuesta respondía a una petición municipal muy concreta: evitar que los vehículos pesados continuasen atravesando las calles Real y Julióbriga y proporcionar una conexión más adecuada entre Matamorosa, la autovía de la Meseta y el área industrial de Reinosa.
El anuncio había sido trasladado al entonces alcalde de Campoo de Enmedio, Carmelo Hijosa, y al alcalde pedáneo de Matamorosa, Carlos Rayón, por el responsable del Ministerio de Fomento en Cantabria, Vicente Revilla.
La solución planteada pretendía aprovechar el espacio situado entre la autovía A-67 y el núcleo urbano de Matamorosa para construir una nueva vía de servicio que permitiera canalizar parte del tráfico y mejorar los accesos hacia la zona industrial.
Glorietas y nuevas conexiones
El proyecto contemplaba también una importante modificación de los accesos existentes. Entre las actuaciones previstas figuraba el traslado de la glorieta del pintor Miguel Salces, aproximadamente medio centenar de metros en dirección al cementerio.
La nueva configuración permitiría ordenar los movimientos hacia Izara y Suano, Mataporquera, Matamorosa y la autovía, al tiempo que facilitaría la conexión con el polígono industrial de Reinosa.
En el extremo norte se planteaba además la construcción de dos nuevas glorietas, separadas unos 250 metros, para organizar las conexiones entre la autovía de la Meseta, la nueva vía de servicio, Reinosa, el polígono industrial y las localidades de Las Rozas de Valdearroyo, además de facilitar el acceso a Matamorosa por la calle Julióbriga.
La actuación tenía, por tanto, una doble finalidad: mejorar las comunicaciones de Matamorosa y, al mismo tiempo, descargar de tráfico pesado sus calles principales.
El tráfico de camiones, uno de los grandes problemas
A comienzos de la década de 2000, el tránsito de vehículos pesados por Matamorosa constituía una de las principales preocupaciones del Ayuntamiento.
La situación estaba directamente relacionada con las comunicaciones con el área industrial de Reinosa. El temor municipal era que, sin una conexión específica desde la nueva autovía hacia las zonas industriales, los camiones continuasen utilizando el casco urbano de Matamorosa para llegar hasta sus destinos.
Por ello, el Ayuntamiento había presentado diversas alegaciones al proyecto de la Autovía Cantabria-Meseta Norte, reclamando que se tuviesen en cuenta las necesidades industriales de la comarca, la seguridad vial y la racionalización de los recorridos del tráfico.
Entre las reivindicaciones figuraba precisamente la necesidad de garantizar una conexión adecuada con el polígono industrial de Reinosa y con empresas como Sidenor y Cantarey, a través de la glorieta de salida de Bolmir.
También se proyectaba mejorar la calle Julióbriga
La transformación de los accesos no se limitaba a la nueva vía de servicio. Dentro de las actuaciones reclamadas se encontraba también la mejora de la calle Julióbriga, un tramo de aproximadamente 650 metros que comunicaba la calle Real de Matamorosa con el cruce de Bolmir.
El proyecto contemplaba la pavimentación de este vial, además de la construcción de aceras y la instalación de alumbrado, con una inversión prevista de 360.000 euros, financiada por la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Cantabria.
De esta manera, las distintas actuaciones pretendían configurar un nuevo sistema de accesos que permitiera sacar progresivamente el tráfico de paso del centro de Matamorosa.
Septiembre de 2006: el proyecto queda aprobado
Y fue en septiembre de 2006 cuando la Corporación municipal dio el paso que permitía avanzar hacia la ejecución de aquellas actuaciones.
El Ayuntamiento aprobaba la Conexión del enlace Reinosa Sur con la zona industrial de Matamorosa y acordaba continuar con el expediente de expropiación forzosa necesario para llevar a cabo las obras. El proyecto, redactado en 2003, establecía un presupuesto de ejecución de 1.295.659 euros.
En aquella misma etapa se aprobaba también la remodelación de la antigua N-611 a su paso por Matamorosa y Cañeda, otra actuación destinada a mejorar las condiciones de seguridad y circulación en uno de los principales ejes viarios del municipio.
Para Matamorosa, la aprobación suponía mucho más que la puesta en marcha de una obra. Era el resultado de varios años de reivindicaciones municipales destinadas a modificar por completo la forma en la que el tráfico accedía y atravesaba la localidad.
Veinte años después
Veinte años después, aquella aprobación municipal permite recuperar un momento en el que Matamorosa se encontraba ante una importante transformación de sus comunicaciones.
Lo que en agosto de 2003 había comenzado como el anuncio de una nueva vía de servicio planteada por Fomento se convertía, tres años después, en un proyecto aprobado por el Ayuntamiento y acompañado de los trámites administrativos necesarios para hacerlo realidad.
La preocupación que había originado aquella reivindicación era muy concreta: evitar que los camiones atravesasen las calles Real y Julióbriga y mejorar la conexión de Matamorosa con la autovía y el área industrial de Reinosa.
Dos décadas después, aquella decisión forma parte de la historia reciente de Matamorosa y de Campoo de Enmedio. Una historia que muestra cómo una necesidad cotidiana -el tráfico pesado, la seguridad de los vecinos y la necesidad de disponer de mejores accesos- puede terminar impulsando una transformación completa de las comunicaciones de una localidad.












