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Opinión

"La naturaleza no puede convertirse en un simple escenario para eventos multitudinarios"

"Quisiera expresar mi profunda preocupación por el anuncio de la celebración de varios conciertos en El Chivo, en Brañavieja, un enclave de extraordinario valor natural cuya conservación debería estar por encima de cualquier interés lúdico o económico"

Quisiera expresar mi profunda preocupación por el anuncio de la celebración de varios conciertos en El Chivo, en Brañavieja, un enclave de extraordinario valor natural cuya conservación debería estar por encima de cualquier interés lúdico o económico.

No se trata únicamente del impacto acústico que sufrirán quienes viven y trabajan en la zona. La actividad ganadera, que constituye el sustento de muchas familias, puede verse seriamente afectada por el ruido, la afluencia masiva de personas y el incremento del tráfico. El estrés que provocan este tipo de eventos en el ganado es un hecho conocido, con consecuencias para su bienestar y productividad.

Más preocupante aún es el efecto sobre la fauna silvestre. La montaña es refugio de numerosas especies que necesitan tranquilidad para alimentarse, reproducirse y desplazarse. Alterar este equilibrio mediante conciertos de gran afluencia supone una presión añadida sobre un ecosistema ya de por sí frágil.

Pero existe una razón de especial gravedad que no puede pasarse por alto: esta zona forma parte del hábitat del oso pardo. El oso es una especie protegida y catalogada como vulnerable en España, cuya conservación exige minimizar las molestias humanas, especialmente en las áreas que utiliza para su alimentación y desplazamiento. Resulta difícil comprender que, mientras se destinan importantes recursos públicos a la recuperación de esta especie emblemática, se autoricen actividades capaces de perturbar precisamente los espacios donde encuentra refugio.

La naturaleza no puede convertirse en un simple escenario para eventos multitudinarios. Existen muchos lugares adecuados para organizar conciertos sin comprometer espacios de alto valor ecológico. La protección del patrimonio natural debe ser coherente y efectiva, no solo un principio que figure en los documentos oficiales.

Confío en que las administraciones competentes reconsideren esta decisión y prioricen la conservación de un entorno que pertenece a todos y cuya riqueza natural constituye un legado irremplazable para las generaciones futuras.

 

Por Marta Gómez Pérez

Abiada (Campoo de Suso)