Valdeolea despidió este pasado domingo a uno de esos sacerdotes cuya presencia acaba formando parte de la historia cotidiana de un pueblo. Emilio Maza Trueba celebró su última misa como responsable de las parroquias de la zona, poniendo fin a una etapa que comenzó en el verano de 2010 y que se ha prolongado durante más de dieciséis años.
Llegó a Mataporquera poco después de su ordenación sacerdotal y, desde entonces, su labor pastoral ha estado estrechamente ligada a esta localidad y a numerosos pueblos de Valdeolea, así como a las iglesias de Celada Marlantes y Fombellida, en el municipio de Campoo de Enmedio.
Durante todos estos años, Emilio ha acompañado a varias generaciones de vecinos en los momentos más importantes de sus vidas. Bautizos, primeras comuniones, bodas, funerales, fiestas patronales y celebraciones religiosas han jalonado una trayectoria en la que la Iglesia ha sido también un espacio de encuentro para las pequeñas comunidades rurales.
Su despedida deja atrás muchos años de convivencia y de trato cercano con los vecinos. Para quienes han compartido con él esta larga etapa, no se marcha únicamente el sacerdote que durante años ha celebrado las misas de sus pueblos, sino también una persona que ha estado presente en numerosos momentos de la vida de las familias.
La Diócesis de Santander ha decidido ahora afrontar una nueva organización de las parroquias ante la situación de escasez de sacerdotes. En este nuevo reparto, Emilio Maza ha sido nombrado párroco de Nuestra Señora de Belén, en el Alisal (Santander), donde continuará su ministerio pastoral.
Un relevo que abre una nueva etapa
Su marcha coincide con la llegada a la zona del sacerdote Edwing Anaya Castellanos, que desde septiembre ha asumido la responsabilidad pastoral de Mataporquera y de todas las parroquias de Valdeolea. La propia Diócesis recoge entre sus nuevas responsabilidades las parroquias de Mataporquera, Barriopalacio, Camesa, Castrillo del Haya, Cuena, Hoyos, El Haya, Las Henestrosas y La Quintana, Bercedo, Las Quintanillas y La Cuadra, Mata de Hoz, Matarrepudio, Olea, Reinosilla, San Martín de Hoyos, Santa Olalla y La Loma, además de las parroquias de Campoo de Enmedio: Celada Marlantes y Fombellida.
El relevo pone de manifiesto una realidad cada vez más presente en las zonas rurales: un número reducido de sacerdotes debe atender a numerosas localidades, lo que obliga a reorganizar los servicios religiosos y a distribuir las celebraciones entre los distintos pueblos.
Pero este cambio no resta importancia a la despedida vivida este domingo en Mataporquera. Al contrario, la marcha de Emilio sirve para recordar los dieciséis años en los que su figura ha estado ligada a la vida de estas parroquias.












