La escuela de La Costana volvió a convertirse este fin de semana en el punto de encuentro de numerosos vecinos que compartieron pupitre durante su infancia. Tras el éxito de la primera edición celebrada el pasado año, los antiguos alumnos de este histórico centro educativo rural celebraron su segundo encuentro, una cita marcada por la emoción, los recuerdos y el reconocimiento a las generaciones que contribuyeron a mantener viva la escuela.
En esta ocasión participaron 32 exalumnos, aunque muchos de ellos acudieron acompañados por familiares y parejas, lo que elevó la asistencia por encima de las 50 personas. Todos ellos compartieron una jornada de convivencia en la que no faltaron las anécdotas, las fotografías y las conversaciones sobre una época en la que la escuela de La Costana acogía a niños y niñas procedentes de las localidades de La Costana, Servillas, Servillejas y Quintanamanil, en el municipio de Campoo de Yuso.
Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue el homenaje tributado a tres antiguas alumnas pertenecientes a la promoción de 1941: Nati González, natural de La Costana, y María Luz Argüeso y Emilia Hoyos, ambas vecinas de Servillejas. Las homenajeadas recibieron el cariño y reconocimiento de todos los asistentes por representar una generación que vivió los primeros años de la escuela y que forma parte de la memoria colectiva de estos pueblos campurrianos.
Durante la jornada, los asistentes recordaron a los maestros que dejaron huella en varias generaciones de alumnos, las vivencias compartidas en las aulas y los juegos que marcaron la infancia de quienes crecieron en torno a esta escuela rural, que durante décadas fue un importante punto de encuentro social y educativo para los cuatro pueblos.
El encuentro concluyó con una comida de hermandad en un ambiente de compañerismo y nostalgia, reafirmando el éxito de una iniciativa que nació el pasado año con el objetivo de recuperar la memoria de la escuela y fortalecer los vínculos entre antiguos compañeros.
A la vista de la excelente acogida de esta segunda edición, los participantes ya expresaron su deseo de volver a reunirse el próximo año para seguir compartiendo recuerdos y mantener viva una parte importante de la historia de Campoo de Yuso.











