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Campurrianos

Justino Pérez cumple 106 años, una lección de vida

Justino Pérez cumple 106 años, una lección de vida

Imagen de archivo./ Vive Campoo

Superó los tiempos difíciles de la guerra, dedicó 32 años a Alfa y hoy sigue disfrutando de los amigos, los cafés y los pasodobles en Reinosa

Hay vidas que son mucho más que una sucesión de años. Son historias de trabajo, sacrificio, superación y cariño que dejan huella en toda una comunidad. La de Justino Pérez es, sin duda, una de ellas. Hoy, 20 de octubre, celebra sus 106 años, una cifra extraordinaria que merece ser recibida con alegría, admiración y, sobre todo, con un profundo agradecimiento.

Natural de Valdeolea y vecino de Reinosa desde hace ya unos cuantos años, Justino es testigo directo de más de un siglo de historia. Le tocó vivir tiempos difíciles, sufrir las consecuencias de la guerra y, posteriormente, incorporarse a filas para cumplir el servicio militar. Fueron años en los que la vida exigía fortaleza, paciencia y capacidad para salir adelante. Valores que le han acompañado a lo largo de su camino.

Tras cumplir con sus obligaciones militares, comenzó a trabajar en la cantera de Cementos Alfa, en Mataporquera, donde desempeñó su labor como barrenista durante 32 años. Una vida de trabajo y esfuerzo que representa la historia de tantas personas que contribuyeron, con sus manos y su dedicación, al desarrollo industrial y social de nuestra comarca.

Pero la historia de Justino también es una historia de amor y familia. Se enamoró de Inés, vecina de Hoyos, con quien formó una familia y tuvo dos hijas, Angelines y Lena, que le han dado tres nietos. Ellos constituyen una parte fundamental de una vida que, pese a las dificultades y las pérdidas, ha seguido adelante rodeada del afecto de los suyos.

Un ejemplo de vitalidad y ganas de vivir

Quienes conocen a Justino saben que cumplir 106 años no significa renunciar a disfrutar de las pequeñas cosas. Desde hace años reside en Reinosa junto a sus hijas y mantiene una de esas rutinas que ayudan a dar sentido a cada jornada: acudir al Centro de Mayores, tomar un café, leer el periódico, conversar con los amigos y, cuando se

presenta la ocasión, disfrutar del baile. Su presencia en el Centro de Mayores es también un recordatorio de la importancia de mantener vivos los vínculos sociales, la amistad y la participación en la comunidad.

El cariño de los compañeros de toda una vida

La celebración de estos 106 años llega, además, después de un encuentro muy especial. Este pasado fin de semana, Justino acudió a la tradicional comida de los jubilados de Alfa, donde compartió mesa con otros 60 compañeros. Una reunión cargada de recuerdos, anécdotas y emociones para quienes durante tantos años compartieron trabajo y una parte esencial de sus vidas.

La historia de Justino Pérez pertenece a su familia, pero también forma parte de la memoria colectiva de Valdeolea, Mataporquera, Reinosa y toda la comarca de Campoo. En sus vivencias se reflejan las dificultades de generaciones enteras, el valor del trabajo, la importancia de la familia y la capacidad de seguir encontrando motivos para sonreír.

Justino es uno de esos pilares humanos que dan identidad a una sociedad. Personas cuya trayectoria nos recuerda de dónde venimos y nos ayuda a comprender mejor el presente. Su vida merece respeto, reconocimiento y gratitud.

¡Feliz 106 cumpleaños, Justino! Gracias por tu ejemplo, por tu historia y por seguir compartiendo con todos nosotros la alegría de vivir. Que no falten los cafés, las buenas conversaciones, el cariño de tu familia, los encuentros con tus compañeros y, siempre que se pueda, un buen pasodoble para celebrar la vida.