La colocación de la primera piedra, puso en marcha una obra largamente reivindicada para proteger los ríos y el embalse del Ebro
La instalación fue inaugurada en marzo de 2003 y, 25 años después, el Gobierno de Cantabria prepara nuevas inversiones para modernizarla
Hoy, miércoles 2 de septiembre, se cumplen se cumplirán 25 años de una jornada que forma parte de la historia reciente de Campoo. Aquel día de 2001, Requejo acogía la colocación de la primera piedra de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), una infraestructura llamada a transformar el sistema de saneamiento de Reinosa y Campoo de Enmedio.
El entonces ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, se desplazó hasta Requejo para participar en el acto oficial que suponía el inicio de una obra largamente demandada y destinada a solucionar uno de los principales problemas medioambientales de la comarca.
La nueva depuradora estaba concebida para dar servicio a los principales núcleos de Reinosa y Campoo de Enmedio, entre ellos Reinosa, Matamorosa, Nestares, Requejo y Bolmir, cuyas redes de saneamiento vertían entonces, en distintos puntos y sin un tratamiento adecuado, a los ríos Ebro, Híjar e Izarilla.
El objetivo era claro: recoger esas aguas residuales mediante una amplia red de colectores, conducirlas hasta la nueva estación depuradora y garantizar su tratamiento antes de su vertido al embalse del Ebro, considerado zona sensible.
Una obra de más de cinco millones de euros
La actuación supuso una inversión inicial de 849.329.894 pesetas y tenía un plazo de ejecución previsto de 14 meses. La documentación técnica de la instalación sitúa finalmente la inversión en 5,5 millones de euros, con una superficie ocupada de 21.125 metros cuadrados. El proyecto contemplaba una estación con tratamiento terciario, además de una extensa red de colectores generales. La ficha técnica de la infraestructura señala como fecha de inicio de las obras el 26 de julio de 2001 y como fecha de conclusión el 24 de septiembre de 2002.
La planta fue diseñada para una capacidad de tratamiento de 7.440 metros cúbicos diarios y para atender a una población de unos 21.000 habitantes. El sistema incorporaba una línea para el tratamiento del agua y otra específica para los fangos, además de un filtro de aire destinado al control de olores. Por tanto, no se trataba únicamente de construir una depuradora. El proyecto planteaba una transformación global del sistema de saneamiento de la comarca: recoger, transportar y tratar las aguas residuales antes de devolverlas al medio.
Requejo, en el centro de una actuación histórica
La elección de Requejo no fue casual. El municipio de Campoo de Enmedio había puesto a disposición los terrenos necesarios para levantar la instalación. Durante el acto, el entonces alcalde, Carmelo Hijosa, calificó la depuradora como una actuación de "extraordinaria necesidad". En su intervención puso además sobre la mesa el coste que soportaban entonces las familias por el tratamiento de las aguas residuales que terminaban llegando al pantano, una cantidad que rondaba las 12.000 pesetas anuales por familia.
Hijosa reclamó que quienes contribuían a la contaminación de las aguas asumieran también la responsabilidad de su tratamiento y defendió la necesidad de avanzar en el saneamiento de la comarca.
El consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, José Luis Gil, quiso reconocer expresamente la colaboración de los vecinos de Requejo y recordó la relación de Campoo con el conjunto de la cuenca del Ebro. Sus palabras enlazaron además con una parte especialmente sensible de la memoria de la comarca: los sacrificios asumidos por Campoo con la construcción del embalse del Ebro y la marcha de numerosas familias que tuvieron que abandonar estas tierras.
En ese contexto, las inversiones de restitución territorial adquirían también un significado de reconocimiento hacia una comarca que había soportado importantes transformaciones en beneficio del conjunto de la cuenca.
Un proyecto que venía de años atrás
La construcción de la EDAR de Requejo formaba parte de un programa medioambiental más amplio destinado a mejorar el entorno del embalse del Ebro. El origen de estas actuaciones se remontaba al 7 de septiembre de 1999, cuando la entonces ministra de Medio Ambiente, Isabel Tocino, firmaba en el Palacio de la Magdalena un convenio que contemplaba una inversión cercana a los 2.500 millones de pesetas para distintas actuaciones de regeneración ambiental en el entorno del pantano.
El programa se desarrollaba a través del Ministerio de Medio Ambiente, la Confederación Hidrográfica del Ebro y la Sociedad Estatal de Aguas de la Cuenca del Ebro, en colaboración con el Gobierno de Cantabria. Dentro de ese conjunto de actuaciones, el saneamiento y la depuración de Reinosa y Campoo de Enmedio constituían una de las intervenciones con mayor impacto directo sobre la población.
"Una actuación muy importante"
Jaume Matas destacó durante aquella jornada el carácter simbólico de la colocación de la primera piedra y calificó la actuación como "muy importante" para los ciudadanos. El ministro puso en valor la colaboración entre las distintas Administraciones para hacer posible el proyecto y agradeció especialmente la cooperación del Gobierno de Cantabria.
Matas aseguró entonces que la actuación se hacía posible gracias a la colaboración financiera de las Administraciones y que no supondría un coste para los ciudadanos de Cantabria.
La inauguración, el 13 de marzo de 2003
La historia de aquella obra tuvo su culminación unos meses después. El 13 de marzo de 2003, la entonces ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, inauguraba oficialmente la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Reinosa y Campoo de Enmedio, en Requejo.
La inauguración fue una de las primeras visitas oficiales de Rodríguez tras su llegada al Ministerio de Medio Ambiente. Apenas dos semanas después, en una intervención en el Congreso de los Diputados, la propia ministra se refería a la infraestructura como una de las actuaciones desarrolladas dentro del programa integral de recuperación y conservación ambiental de la cabecera y el entorno del Embalse del Ebro.
Rodríguez destacó que la depuradora estaba dimensionada para una población de 21.000 habitantes y un caudal medio de 310 metros cúbicos por hora, y defendió la actuación como una infraestructura destinada a mejorar la calidad ambiental del río Ebro y de toda su cuenca.
De este modo, apenas año y medio después de aquella primera piedra, Requejo pasaba de albergar una obra en construcción a convertirse en el centro de un sistema de saneamiento que llevaba años siendo reclamado por la comarca.
Veinticinco años después, nuevas inversiones
Un cuarto de siglo después de aquella primera piedra, la depuradora vuelve a ocupar un lugar destacado en la actualidad de Campoo. El Gobierno de Cantabria anunció este pasado 26 de agosto, a través de la empresa pública MARE, la licitación de los contratos para la operación y mantenimiento de las EDAR de San Román de la Llanilla y Reinosa-Campoo de Enmedio, esta última ubicada en Requejo, junto con las instalaciones de saneamiento en alta asociadas.
El importe global de los contratos supera los 18,6 millones de euros y tendrán una duración de cinco años. Además de las labores ordinarias de explotación y conservación, el nuevo contrato contempla una importante batería de inversiones destinada a modernizar ambas infraestructuras y mejorar su rendimiento ambiental.
En el caso de Requejo, la actuación supone así un nuevo capítulo en la historia de una instalación que nació hace 25 años para responder a una necesidad básica de la comarca y que ahora afronta una nueva etapa de modernización. Los trabajos previstos incluyen el mantenimiento preventivo y correctivo de los equipos, el control de los procesos de depuración y distintas actuaciones encaminadas a garantizar un funcionamiento estable, continuo y eficiente de los sistemas de saneamiento.
La actuación forma parte de la estrategia del Ejecutivo autonómico para reforzar la calidad de los servicios públicos vinculados al ciclo integral del agua y garantizar el adecuado funcionamiento de unas instalaciones consideradas esenciales para la protección del medio ambiente y la salud pública.
De aquella primera piedra a la modernización
La historia de la EDAR de Requejo permite, por tanto, recorrer un cuarto de siglo de evolución de Campoo. En 2001, la depuradora era todavía un proyecto destinado a acabar con los vertidos sin tratamiento adecuado y a proteger el Ebro y el embalse. En 2002, la obra quedaba terminada. En marzo de 2003, la ministra Elvira Rodríguez inauguraba una infraestructura dimensionada para atender a 21.000 habitantes.
Y ahora, en 2026, cuando se cumplen 25 años de aquella primera piedra, la instalación vuelve a ser objeto de una importante actuación pública, esta vez para garantizar su conservación, modernizar sus equipos y mejorar su rendimiento ambiental.
Aquella fotografía de autoridades y vecinos reunidos en Requejo adquiere así una nueva perspectiva. Lo que entonces representaba el comienzo de una solución para uno de los principales problemas medioambientales de Campoo se ha convertido hoy en una infraestructura esencial que, un cuarto de siglo después, encara una nueva etapa.











