La Guardia Civil de Cantabria ha instruido diligencias en calidad de investigado al responsable de una explotación ganadera como presunto autor de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente, por un vertido de purines a un arroyo, que posteriormente se extendió a los ríos LLerana y Pisueña, causando afección al ecosistema y gran mortandad de fauna piscícola.
La investigación realizada por el Servicio de Protección a la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil en Cantabria, ha podido descubrir la existencia de una red de tuberías ocultas bajo tierra, que, partiendo de un estercolero de la explotación ganadera, finalizaría en el mencionado arroyo. Dichas tuberías podían tener como función aliviar el estercolero ante un límite alto de purines.
Los ríos Pisueña y Llerana se consideran de especial protección por la Red Natura 2.000, el primero por ser un lugar de interés comunitario, y el segundo, por ser una zona periférica de protección del Pisueña
La semana pasada la Guardia Civil a través del SEPRONA, comenzó una investigación por un posible vertido, que en un primer momento afectaba al río Llerana en Saro, sin mortandad piscícola, y que posteriormente se extendería al río Pisueña, donde ya se hallaron gran cantidad de peces muertos. Hasta el lugar se habían desplazado igualmente Agentes del Medio Natural de la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería Pesca y Alimentación, colaborando ambas Instituciones en la investigación.
El SEPRONA además de recoger muestras del agua y de fauna piscícola muerta para su análisis, realizó una inspección aguas arriba, determinando que el vertido comenzaba en un arroyo afluente del río Llerana. Cercano a ese afluente se encuentra una estabulación ganadera, centrando los agentes la investigación sobre ese lugar.
Tras varios días de indagaciones e inspecciones, tanto en la propia explotación, como en las zonas cercanas, lo que en principio parecía ser una rotura de una tubería de la explotación y que hubiera arrastrado los purines de la estabulación al arroyo, se convirtió en descubrir un conducto subterráneo de tuberías, que unían el estercolero principal con el arroyo.
Los agentes tuvieron que realizar movimientos de tierras para descubrir la existencia de esta conducción, que podría entrar en funcionamiento cuando el estercolero llegara a un nivel alto de purines y de esta forma evitar que rebosara el mismo.
Ante los hallazgos descubiertos y otras pruebas conseguidas, en la mañana de hoy, en dependencias del SEPRONA de la Guardia Civil en Santander, se ha procedido a instruir diligencias en calidad de investigado al responsable de la estabulación, como presunto autor de un hecho delictivo, ante la existencia de un vertido con afección al ecosistema y que tardará años en recuperarse.
En esta investigación del SEPRONA se está contando con la colaboración de Agentes del Medio Natural, que, elaborarán un informe de estimación de daños medioambientales que se unirán a las diligencias que instruye la Guardia Civil. Además, las muestras recogidas por el SEPRONA serán analizadas por el Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), en cuanto a las pruebas líquidas, y en el Centro de Conservación de Cabárceno, respecto a la fauna piscícola.












