La ampliación de la central hidroeléctrica de Aguayo, conocida como Aguayo II, ha recibido el espaldarazo definitivo desde Bruselas. La Comisión Europea ha anunciado la concesión de una ayuda de 180 millones de euros al proyecto impulsado por Repsol en San Miguel de Aguayo, reconociéndolo como pieza fundamental para la seguridad energética de la Unión Europea.
Esta inyección económica proviene del Mecanismo "Conectar Europa" (CEF), un fondo destinado a infraestructuras clave que trascienden fronteras. De toda la lista de proyectos eléctricos aprobados por la Comisión, la central campurriana ha sido la que ha logrado una de las mayores asignaciones financieras, lo que subraya la solidez técnica y estratégica de la propuesta.
El proyecto de Aguayo II consiste en una ampliación masiva de la actual central de bombeo. La instalación funciona como una batería gigante: utiliza dos depósitos de agua a diferentes alturas (el embalse de Alsa abajo y el depósito del Mediajo arriba). Cuando sobra energía renovable (viento o sol), se usa para subir el agua; cuando hace falta electricidad en los hogares, se deja caer el agua para generarla.
Con esta ampliación, Repsol incrementará la capacidad instalada en 1.000 megavatios (MW) adicionales, elevando la potencia total a casi 1.400 MW. Esto convertirá a la instalación de Campoo en una de las mayores plataformas de almacenamiento de energía de España.
"La asignación de estos fondos europeos subraya el carácter estratégico de Aguayo II, no solo para la compañía, sino para la seguridad de suministro de todo el continente. Este respaldo confirma la solidez de un proyecto clave para la integración de las energías renovables", han señalado desde Repsol.
Para la comarca, la noticia supone un hito económico de primer orden. La ejecución de Aguayo II no solo coloca a San Miguel de Aguayo en el mapa energético europeo, sino que promete ser un motor de reactivación local. Así, Ise estima que la inversión global de Repsol rondará los 700-800 millones de euros, de los cuales una parte significativa (los 180 millones anunciados) ya está garantizada por fondos europeos.
Durante la fase de construcción, se prevé la creación de aproximadamente 1.000 puestos de trabajo directos e indirectos, dinamizando el tejido industrial y de servicios de la comarca campurriana y alrededores.
El proyecto tiene la ventaja de aprovechar las infraestructuras ya existentes (los embalses), por lo que el impacto visual y ambiental es mucho menor que el de una construcción nueva.
La razón por la que Europa ha decidido financiar Aguayo II es su designación como Proyecto de Interés Común (PIC). Bruselas considera que, para poder depender más de las energías renovables (que son intermitentes), es urgente tener sistemas que almacenen esa energía. Aguayo II cumple exactamente esa función: guardar la energía verde generada en el norte de España para inyectarla en la red cuando no hay viento o sol, ayudando a estabilizar el suministro eléctrico de todo el continente.
Con esta decisión, la Comisión Europea da luz verde financiera a una obra que transformará el paisaje industrial de Campoo en los próximos años.












