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Cultura | Reinosa

Esther Cuesta expone en El escaparate de la Tienda las obras 'De un lugar extraño'

Durante todo junio, el espacio de arte irá mostrando diferentes obras de la autora, que se irán alternando semanalmente

La artista Esther Cuesta presenta 'De un lugar extraño', una exposición que invita a recorrer ciudades imaginadas. La muestra podrá visitarse en El Escaparate de La Tienda (Reinosa) del 1 al 30 de junio, como parte del programa de intervenciones artísticas en este espacio. A lo largo del mes, el espacio del escaparate irá mostrando diferentes obras de la artista, que se irán alternando semanalmente.

Las ciudades de Esther Cuesta no representan lugares concretos, sino espacios de memoria, construcciones que emergen entre la presencia y la desaparición. En ellas, la arquitectura se convierte en lenguaje poético, un modo de pensar el mundo desde la fragilidad y la luz.

La artista propone un recorrido por ciudades imaginadas, suspendidas en un tiempo detenido, de luminosa frialdad. Son urbes sin habitantes, pero habitadas por sentimientos. Como escribe Venancio J. Mayo, son "ciudades ubicadas en entornos difusos, como los propios sueños".

Las pinturas de Cuesta están elaboradas con papel de seda, cola y tinta, superpuestos sobre vidrio. A través de la transparencia y la textura, la artista construye planos de luz y de color que introducen una dimensión atmosférica y emocional que suaviza la geometría y la convierte en experiencia sensorial. La paleta vitalista de los propios edificios contrasta en ocasiones con los cielos brumosos o tormentosos que cubren y es que, como revela la propia artista: "las nubes para mí son el alma de la escena, marcan el estado de ánimo y el espíritu al conjunto de la obra".

En diálogo con estas pinturas, las esculturas reducen las formas arquitectónicas a su esqueleto esencial. Son estructuras de hierro que traducen las siluetas pictóricas en líneas tridimensionales, revelando su geometría interior. Cuesta destila la materia pictórica hasta su estructura conceptual, buscando una ligereza espiritual en lo arquitectónico. La geometría aparece como un sistema vivo, casi musical, donde el espacio se convierte en ritmo y silencio.

Sus ciudades son arquitecturas del silencio, lugares donde la geometría se espiritualiza y la luz se convierte en memoria. La artista alcanza así una síntesis entre razón y emoción, entre construcción y evocación, que sitúa su trabajo en continuidad con las grandes búsquedas del arte moderno.