La Escuela de Bolos de Matamorosa afronta sus últimas semanas de actividad con un balance muy positivo después de varios meses de aprendizaje, convivencia y acercamiento de los más jóvenes a uno de los deportes más representativos de Cantabria.
La escuela, puesta en marcha el pasado mes de abril dentro del proyecto ‘Madera y Raíces', impulsado por el Gobierno de Cantabria y la Federación Cántabra de Bolos, cuenta actualmente con 16 niños y niñas, aunque la participación ha oscilado entre los 15 y los 20 alumnos dependiendo de las jornadas. Las clases, dirigidas por el monitor Raúl Rayón, se han desarrollado durante toda la primavera y el verano y continuarán hasta mediados de septiembre, coincidiendo con el final de la temporada bolística.
A lo largo de estos meses, los alumnos no solo han aprendido los fundamentos técnicos del juego, sino que también han tenido la oportunidad de acercarse al ambiente de los concursos y conocer de primera mano cómo se vive la competición. Con este objetivo, Rayón organizó recientemente un concurso por categorías entre los propios alumnos, una experiencia pensada para que los niños y niñas comenzasen a familiarizarse con la competición, aprendiesen a afrontar los nervios y disfrutaran del deporte desde otra perspectiva.
La escuela también ha salido de Matamorosa para conocer otros escenarios y a jugadores de diferentes categorías. Los alumnos visitaron durante dos jornadas la bolera cubierta de Pesquera, donde pudieron observar a jugadores de primera categoría durante el Trofeo de Pesquera, coincidiendo con la celebración de la Feria del Queso. Asimismo, esta semana está previsto que se desplacen a la bolera de Las Fuentes, en Reinosa, para seguir durante dos días las tiradas clasificatorias del concurso de bolos de San Mateo.
Estas actividades pretenden que los jóvenes jugadores comprendan que los bolos van mucho más allá de las propias clases y conozcan el ambiente, las normas y las distintas situaciones que forman parte de una competición.
También pudieron poner en práctica algunos de estos conocimientos durante la celebración de la Fiesta de Campoo de Enmedio. Coincidiendo con los concursos de bolos masculino y femenino, los alumnos acudieron a la bolera y aprendieron a cumplimentar el acta de un partido amistoso entre los clubes de Matamorosa y Requejo, además de encargarse de anotar los tantos. Una experiencia que permitió acercarles también a una parte fundamental de la organización de las partidas.
Como muestra de agradecimiento por el trabajo realizado durante estos meses, los alumnos quisieron tener un detalle con su profesor durante la entrega de premios, obsequiando a Raúl Rayón con una cesta de productos típicos. Por su parte, el Ayuntamiento de Campoo de Enmedio le hizo entrega de una placa en reconocimiento a su labor al frente de la escuela.

Para Rayón, la experiencia está resultando especialmente satisfactoria y confía en que pueda tener continuidad. "Espero y deseo que el próximo año el proyecto siga adelante. Si confían en mí, seguiré por el bien de los bolos en la comarca, para que no se pierdan", señala el monitor.
Desde el Ayuntamiento de Campoo de Enmedio se valora muy positivamente la evolución de la escuela y, especialmente, la respuesta de las familias y el entusiasmo mostrado por los participantes. La iniciativa ha permitido que una nueva generación de niños y niñas tenga un primer contacto con los bolos, no solo como actividad deportiva, sino también como parte del patrimonio cultural y de las tradiciones de Cantabria.
"Estamos muy satisfechos con la acogida que ha tenido la escuela. Ver a los niños aprender, participar en concursos, conocer otras boleras y acercarse a la competición demuestra que merece la pena apostar por iniciativas que permitan transmitir nuestras tradiciones a las nuevas generaciones", destaca el alcalde, Pedro Manuel Martínez, quien agradece el trabajo realizado por Raúl Rayón, la colaboración de la Federación Cántabra de Bolos y el Gobierno de Cantabria, así como la implicación de las familias.
La Escuela de Bolos de Matamorosa encara así sus dos últimas semanas de actividad con la satisfacción de haber sembrado una pequeña semilla que el Ayuntamiento espera que pueda seguir creciendo el próximo año. El objetivo es que los bolos continúen teniendo futuro en Campoo y que los más jóvenes puedan convertirse en los protagonistas del relevo generacional de este deporte tradicional.











