Por Lara Rasines
Como madre y vecina de Campoo, hoy me he encontrado con una situación que considero inadmisible y que, lamentablemente, no es un caso aislado.
Esta mañana he llamado para solicitar una cita urgente de Pediatría para mi hija. Lleva horas encontrándose mal y quejándose de dolor de garganta. La respuesta que he recibido ha sido que no hay pediatras disponibles durante toda una semana.
Las alternativas que me han ofrecido han sido dos: que la vea un médico de adultos en Urgencias o desplazarme fuera de la comarca para que la atienda un pediatra. Concretamente, a Torrelavega, a unos treinta minutos de distancia, o al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, a casi cincuenta minutos.
La pregunta es inevitable: ¿De verdad tenemos que considerar esto normal?
Las familias de Campoo pagamos los mismos impuestos que el resto de ciudadanos de Cantabria y tenemos el mismo derecho a una atención sanitaria pública, digna y de calidad. Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrarnos con carencias que afectan directamente a servicios esenciales, especialmente en algo tan sensible como la atención sanitaria infantil.
No estamos hablando de un lujo ni de una comodidad. Estamos hablando de la salud de nuestros hijos. Estamos hablando de padres y madres que, ante una urgencia pediátrica, se ven obligados a recorrer decenas de kilómetros para acceder a una atención especializada que debería estar garantizada en su propia comarca.
Además, esta situación genera desigualdad entre los ciudadanos según el lugar donde viven. No todas las familias disponen de vehículo propio, no todas pueden ausentarse del trabajo con facilidad y no todas están en condiciones de realizar desplazamientos de media o una hora con un niño enfermo.
Campoo no puede seguir siendo una comarca de segunda categoría en materia sanitaria. Nuestros niños merecen la misma atención que cualquier otro niño de Cantabria y nuestras familias merecen la tranquilidad de saber que cuentan con servicios básicos cuando los necesitan.
Por ello, quiero trasladar públicamente mi preocupación, mi indignación y mi petición a las administraciones competentes para que adopten medidas urgentes que garanticen una cobertura estable de Pediatría en Campoo. No podemos seguir normalizando la falta de profesionales ni aceptando que la única solución sea desplazarnos fuera de nuestra comarca.
Esta carta no pretende señalar a los profesionales sanitarios, que realizan una labor extraordinaria en condiciones muchas veces difíciles. La crítica va dirigida a una situación estructural que lleva demasiado tiempo repitiéndose y que afecta directamente a las familias.
Porque la salud de nuestros hijos no puede esperar una semana. Porque vivir en Campoo no debería significar tener menos derechos. Y porque ha llegado el momento de exigir soluciones reales.












