Este pasado viernes se cumplieron los 25 años de uno de los acuerdos más relevantes para la conservación y ordenación del yacimiento arqueológico de Julióbriga, en Retortillo. El 29 de mayo de 2001, el entonces consejero de Cultura y Deportes del Gobierno de Cantabria, José Antonio Cagigas Rodríguez, y el alcalde del municipio, Carmelo Hijosa, firmaban un convenio de colaboración destinado a poner en marcha el Plan Especial de Protección de la zona arqueológica.
Aquel acuerdo supuso el inicio de una nueva etapa para el enclave romano más importante del norte de España, con el objetivo de compatibilizar la conservación patrimonial con el aprovechamiento ordenado de sus recursos culturales y turísticos.
La firma del convenio tuvo lugar en Retortillo y contó también con la presencia del catedrático de Historia Antigua y director de las excavaciones de Julióbriga, José Manuel Iglesias Gil, además de miembros de la Corporación municipal. Tras el acto institucional, las autoridades visitaron el entorno arqueológico para conocer sobre el terreno las necesidades de actuación existentes en la zona.
En las declaraciones recogidas entonces, el alcalde Carmelo Hijosa destacó la buena sintonía entre el Ayuntamiento y la Consejería de Cultura, subrayando que el convenio permitiría "poner un poco de orden en el caos existente" en torno al yacimiento. La Consejería destinó inicialmente un millón de pesetas para la redacción del documento urbanístico y de protección.
Por su parte, José Antonio Cagigas calificó el proyecto como "sumamente novedoso", al tratarse del primer plan especial redactado en Cantabria específicamente para un yacimiento arqueológico. El consejero explicó que el principal objetivo era garantizar la conservación de Julióbriga y regular los usos permitidos tanto en la zona arqueológica como en su entorno inmediato, declarado Bien de Interés Cultural.
El convenio se enmarcó además dentro de una apuesta más amplia del Gobierno regional por potenciar Julióbriga como referente patrimonial y turístico. Aquel mismo año se anunciaron nuevas inversiones para las excavaciones arqueológicas y para la futura ordenación de la Casa Museo de Retortillo, con actuaciones que contemplaban tanto la obra civil como el desarrollo del proyecto museográfico y museológico.
Un cuarto de siglo después, aquel acuerdo sigue siendo recordado como un paso decisivo para la protección y valorización de Julióbriga, un enclave fundamental para comprender la presencia romana en Cantabria y cuya conservación continúa siendo uno de los grandes retos patrimoniales de la comunidad autónoma.












