Este viernes, 4 de septiembre, se cumplen 20 años de una jornada que quedó marcada en la historia reciente de las comunicaciones de Campoo y Valdeolea. Aquel 4 de septiembre de 2006, el entonces presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, inauguraba en el alto del Bardal las obras de reforma y ampliación de la carretera CA-284, el vial que une Matamorosa con Mataporquera y que durante décadas ha sido conocido popularmente como la carretera del Bardal.
El lugar elegido para el acto no fue casual. El alto del Bardal, situado a 1.080 metros de altitud y muy próximo a Olea, constituye el punto más elevado de una carretera de montaña que comunica el sur de Cantabria con Valdeolea y que, antes de su reforma, presentaba importantes deficiencias de trazado, firme y drenaje.
La actuación había comenzado años antes y no estuvo exenta de dificultades. La obra fue adjudicada por la Consejería de Obras Públicas y Vivienda, dirigida entonces por José María Mazón, a la empresa Arruti S.A. El proyecto inicial contemplaba la reforma de los 19,3 kilómetros de la CA-284 entre Matamorosa y Mataporquera, además de otros 4,9 kilómetros correspondientes a los accesos a Mata de Hoz, localidad de Valdeolea próxima al límite con la provincia de Palencia. En total, 24,2 kilómetros de carretera.
El presupuesto inicialmente previsto ascendía a 5,6 millones de euros y el plazo de ejecución establecido era de un año. Sin embargo, las obras se vieron condicionadas por las dificultades climatológicas de la zona, hasta el punto de que tuvieron que detenerse durante varios meses y posteriormente ser reanudadas.
Durante el otoño de 2004, los trabajos llegaron a provocar cortes temporales de la circulación. La ejecución de la nueva capa de rodadura mediante mezclas bituminosas en caliente obligaba a trabajar con dos extendedoras simultáneamente, ocupando toda la anchura de la calzada.
Los cortes se efectuaban entre las ocho de la mañana y las ocho de la tarde, mientras que durante las noches, fines de semana y festivos la carretera permanecía abierta.
Aquellas obras no consistían únicamente en extender una nueva capa de asfalto. El proyecto contemplaba una actuación integral sobre el vial, con ensanchamiento y mejora de la carretera, pavimentación, balizamiento y señalización, además de intervenciones en diferentes puntos del recorrido.
Una carretera con problemas históricos

En el acto inaugural, Miguel Ángel Revilla no dudó en recordar cuál era la situación de la carretera antes de la actuación. La calificó como una de las peores carreteras de Cantabria, debido a sus problemas de estrechez, mal estado del firme, inundaciones y a la propia longitud del recorrido.
Uno de los principales problemas que la reforma pretendía solucionar eran las inundaciones que se producían durante el invierno como consecuencia de los deshielos. El agua había sido durante años uno de los grandes enemigos de esta carretera de montaña, especialmente en los meses de climatología más adversa.
La nueva carretera alcanzaba una anchura de 6,5 metros, una dimensión considerada entonces superior a la habitual en este tipo de viales, con la excepción del tramo correspondiente a Mata de Hoz.
Pero la inauguración también dejó sobre la mesa algunas cuestiones pendientes. El propio Revilla llamó la atención sobre las denominadas cunetas «tipo cajón», construidas a lo largo de unos tres kilómetros, y reconoció que podían representar un peligro para el tráfico. El presidente se comprometió entonces a estudiar su solución, incluso mediante la posible colocación de rejillas.
7,9 millones de euros de inversión
Finalmente, la inversión destinada a la actuación ascendió a 7,9 millones de euros. Una cifra importante para la época y que reflejaba la dimensión de una intervención considerada estratégica para las comunicaciones de la zona sur de Cantabria.
El corte de cinta tuvo lugar en el propio alto del Bardal, con la presencia de Miguel Ángel Revilla y del consejero de Obras Públicas, José María Mazón, además de los alcaldes de Campoo de Enmedio y Valdeolea, Carmelo Hijosa y Ángel Calderón, respectivamente, y representantes de la Consejería de Obras Públicas y de diferentes municipios de la comarca campurriana.

La reforma de la carretera del Bardal formaba parte, además, de un programa más amplio de mejora de las comunicaciones de Campoo. Durante aquel acto, Revilla recordó que todavía quedaban otras actuaciones pendientes en la comarca, entre ellas las carreteras Matamorosa-Arija, Requejo-Bolmir y los accesos a Retortillo, así como la red de carreteras de Los Carabeos, en Valdeprado del Río.
Dos décadas después
Veinte años después de aquella inauguración, la carretera del Bardal continúa siendo uno de los principales enlaces por carretera entre Campoo de Enmedio y Valdeolea. El recorrido por el alto del Bardal forma parte del paisaje y de la memoria cotidiana de varias generaciones de vecinos de ambos municipios, para quienes esta vía ha sido durante décadas mucho más que una carretera.
La reforma inaugurada aquel 4 de septiembre de 2006 permitió dejar atrás buena parte de los problemas que durante años habían acompañado al vial y modernizó una comunicación fundamental para los pueblos situados a ambos lados del Bardal.












