'Insomnio, irritabilidad, diarrea... Esto no es energía', 'No te arriesgues, no las mezcles con alcohol' o 'Todas tienen cafeína, no son para menores', son algunos de los mensajes que la Consejería de Salud quiere que la población, sobre todo la más joven, interiorice sobre las bebidas energéticas.
No son inocuas, la evidencia científica lo ha demostrado con efectos nocivos inmediatos, dadas las grandes concentraciones de azúcar, cafeína y taurina (un potenciador de esta última) que contienen. De hecho, se ha constatado que interfieren en el ciclo natural vigilia-sueño y afectan tanto a la duración como a los patrones de calidad del sueño. Además, las elevadas cantidades de azúcar pueden contribuir a obesidad, diabetes y otros trastornos metabólicos.
A largo plazo, su consumo entre niños y jóvenes está relacionado con un menor rendimiento académico en comparación con quienes no las beben, con un mayor riesgo de síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y con dolor de cabeza crónico (jaqueca y cefalea crónica).
Por eso, la Dirección General de Salud Pública ha decidido relanzar la campaña ‘No caigas en la trampa, ¡La energía la tienes tú!' para alertar sobre estos riesgos y recordar los peligros que el consumo de bebidas energéticas suponen para la salud individual y la pública.
La iniciativa se reactiva el próximo lunes y durante tres semanas se intensificará la difusión de cartelería y folletos en centros sanitarios y municipales de Cantabria, para tratar de frenar su consumo.
Los esfuerzos se centrarán en informar sobre los síntomas derivados de su consumo, poniendo especial énfasis en el peligro de combinar estas sustancias con el alcohol, una práctica que favorece las conductas de riesgo.
Evolución positiva, pero con necesidad de mantener la sensibilización
Aunque evolutivamente se ha producido un descenso notable del consumo de bebidas energéticas en Cantabria -con una bajada de 11,1 puntos en 2025 respecto a los registros anteriores de 2023 (9,3 puntos en la media nacional )-, las autoridades sanitarias advierten que las cifras siguen siendo elevadas, por lo que es prioritario seguir informando y sensibilizando de forma continua sobre sus riesgos reales.
De hecho, los datos de la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en Enseñanzas Secundarias en Cantabria (ESTUDES 2025) revelan, en su último informe, que el 35,5% de los jóvenes de entre 14 y 18 años probaron estas bebidas en 2025. Es más, refieren haber tomado bebidas energéticas en los últimos 30 días, si bien es un dato inferior al observado entre la misma población del conjunto nacional (38,4%).
Además, este tipo de bebidas tienen una incidencia notablemente mayor entre los chicos que en las chicas. En el caso concreto de Cantabria, el 43,8% de los alumnos varones confirman dicho consumo en el último mes, frente al 26,4% de las alumnas.
Por edades, los saltos de consumo año a año son menos abruptos que en otras prácticas relacionadas con el alcohol. En la Comunidad, se pasa de un consumo del 29,3% entre los estudiantes de 14 años al 39,2% en los 17 años; mientras que a nivel nacional el recorrido es menor (del 32,2% a los 14 años al 40,4% a los 17).
Si tenemos en cuenta en qué medida los estudiantes mezclan alcohol con bebidas energéticas, en el último mes, en Cantabria, el 15,1% de los estudiantes de 14 a 18 años reconoce haber realizado dichas mezclas, dato muy similar al de la media nacional (15,2%). también se aprecia el mismo patrón sociodemográfico en ambos territorios (Cantabria y España): los chicos mezclan en mayor medida que las mujeres y la tendencia de combinar bebidas aumenta con la edad.













