Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Puede obtener más información, en nuestra Política de Cookies.

Sociedad | Campoo de Enmedio

De Campoo a Santillana del Mar: Juan Carlos Velarde inicia una nueva etapa pastoral

De Campoo a Santillana del Mar: Juan Carlos Velarde inicia una nueva etapa pastoral

El sacerdote, que llegó a estar al frente de 23 parroquias de la comarca, ha sido nombrado párroco-abad de la Colegiata de Santillana del Mar

Juan Carlos Velarde González ha comenzado una nueva etapa de su trayectoria sacerdotal. El que fuera durante ocho años responsable de numerosas parroquias de Campoo y que posteriormente desarrolló durante casi dos décadas su labor pastoral en Miengo, Mogro y otras localidades de la costa cántabra, ha sido nombrado párroco-abad de la Colegiata de Santillana del Mar.

El sacerdote asumió este pasado domingo, día 13, su nueva responsabilidad al frente de la Colegiata de Santa Juliana, uno de los principales referentes religiosos y patrimoniales de Cantabria.

Su nombramiento supone también un nuevo capítulo en una trayectoria sacerdotal muy vinculada a Campoo. Juan Carlos Velarde fue ordenado sacerdote el 27 de junio de 1999, en la iglesia de Santa María de Barreda. Sus primeros destinos fueron en Valderredible, donde atendió las parroquias de Ruerrero, Cadalso, Arantiones, La Población de Abajo, La Población de Arriba, La Serna de Ebro, Quintanasolmo, Quintanilla de An, Repudio, Riopanero, Ruijas, Sobrepenilla y Montecillo.

Ocho años de intensa presencia en Campoo

El 17 de septiembre de 2000 llegaría su vinculación con Campoo. Fue entonces nombrado párroco de Matamorosa, Bolmir, Retortillo, Villaescusa, Fombellida, Cervatos y Celada Marlantes, en Campoo de Enmedio, y de Izara, Suano y La Población, en la Hermandad de Campoo de Suso.

Durante ocho años, Velarde desarrolló una intensa labor pastoral en la comarca, llegando a estar al frente de 23 parroquias de la Merindad de Campoo.

Aquellos años dejaron una profunda relación con las comunidades campurrianas, que el sacerdote ha mantenido con el paso del tiempo. Su etapa en Campoo forma parte de una trayectoria caracterizada por la atención a pequeñas comunidades, la cercanía con sus vecinos y el acompañamiento de numerosas generaciones de feligreses.

Tras su paso por Campoo, el 19 de julio de 2007 inició una nueva etapa pastoral en la costa. Desde entonces fue párroco de Miengo, Mogro, Cudón, Gornazo y Bárcena de Cudón, permaneciendo especialmente vinculado al Santuario de la Virgen del Monte de Mogro.

Fue precisamente en Mogro donde, en julio de 2024, celebró sus 25 años de sacerdocio, rodeado de familiares, amigos y numerosos feligreses.

En aquella celebración, Juan Carlos Velarde echó la vista atrás y resumió sus 25 años como sacerdote con una expresión que refleja su manera de entender el ministerio: «un obsequio del Señor». Y ante el templo lleno, quiso pronunciar una única palabra: «Gracias».

Gracias a Dios, a la Iglesia, a su familia y también a todas las personas y familias que había encontrado a lo largo de aquellos años en las diferentes parroquias y tareas pastorales.

Una vida sacerdotal también vinculada a Roma

La labor parroquial ha convivido con otras responsabilidades. En la Diócesis de Santander fue arcipreste del Arciprestazgo de Santa Juliana y forma parte del Consejo Presbiteral.

Además, durante dos décadas ha mantenido una estrecha colaboración con Radio Vaticano, donde ha trabajado durante años, siendo también presidente de la Asociación «Amigos de Radio Vaticano» en España. Es igualmente capellán de la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Señor y San Fernando Rey.

Ahora, Santillana del Mar toma el relevo de Campoo, Miengo y Mogro en el camino pastoral de Juan Carlos Velarde. Una nueva responsabilidad para un sacerdote que, desde su ordenación hace más de 27 años, ha recorrido buena parte de Cantabria acompañando a sus comunidades y que deja atrás una larga etapa de servicio pastoral en la región.

En Campoo, donde permaneció ocho años al frente de numerosas parroquias, hasta Mogro, donde celebró sus bodas de plata sacerdotales, su nombre ha quedado ligado a muchas comunidades cántabras. Ahora será la Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar la que se convierta en su nuevo destino pastoral.