Los vecinos de Fontibre recuperarán muy pronto uno de los sonidos más emblemáticos de la localidad. Las campanas de la iglesia de San Félix volverán a repicar tras los trabajos de rehabilitación y reestructuración realizados en la cubierta y el campanario del templo, una actuación largamente esperada por los habitantes del municipio.
La iglesia de San Félix de Fontibre volverá a abrir sus puertas al culto el próximo domingo 31 de mayo, poniendo fin a varios años de cierre debido al deterioro que presentaba el templo. Coinidiendo con la festividad de San Fernando, patrón de la localidad, los vecinos viven estos días con ilusión los preparativos para recuperar uno de los símbolos más queridos del pueblo.
El Obispado ha financiado las obras de rehabilitación de la cubierta y el campanario, unos trabajos que comenzaron el pasado mes de noviembre y finalizaron en febrero, permitiendo frenar el avanzado deterioro del edificio y evitar el riesgo de hundimiento que amenazaba seriamente al inmueble. Desde el Concejo Abierto agradecen una actuación "tan necesaria como oportuna", recordando que la iglesia "no habría aguantado la próxima gran nevada".
Mientras se acerca la fecha de reapertura, vecinos de Fontibre trabajan estos días en la limpieza interior y exterior del templo para que todo esté preparado para una jornada que consideran histórica. Además, las campanas volverán a repicar después de años de silencio, recuperando así uno de los sonidos más emblemáticos del pueblo y del entorno del nacimiento del río Ebro.
La misa de reapertura se celebrará el domingo 31 de mayo a las 11,30 horas y contará con el acompañamiento de la Ronda Las Fuentes, que pondrá música a una ceremonia especialmente emotiva para los habitantes de la localidad. Durante el acto también se tendrá un recuerdo para los vecinos fallecidos en estos últimos años que no pudieron recibir despedida en el templo debido a las malas condiciones del edificio.
La iglesia de San Félix, erigida a lo largo del siglo XII y vinculada históricamente a la iglesia de Santa Juliana de Santillana del Mar, conserva importantes elementos románicos como el ábside, el presbiterio y el arco triunfal. El ábside mantiene su bóveda de horno y una aspillera central, mientras que el arco de medio punto se apoya sobre capiteles decorados con entrelazos y volutas.
Ubicada en un enclave privilegiado junto al nacimiento del río Ebro, la recuperación del templo supone no solo la conservación de un importante patrimonio histórico y religioso, sino también la devolución a los vecinos de un espacio muy ligado a la vida social y cultural de Fontibre.
Tras años prácticamente cerrada al culto -solo se celebraron de manera puntual algunas despedidas de vecinos fallecidos- la iglesia volverá a acoger ceremonias religiosas y encuentros comunitarios, devolviendo al pueblo una parte esencial de su identidad y tradición.












