El trabajador de Cantur en Alto Campoo y apasionado de los retos de ultrarresistencia, Borja Ortiz Pereda, ha iniciado jueves 21 de mayo a las 7 horas uno de los mayores desafíos deportivos de su trayectoria: completar un Doble Everesting en el mítico puerto asturiano del Angliru.
Natural de Santander, Borja lleva 15 años trabajando como pister en Alto Campoo. Durante la temporada de nieve, de octubre a mayo, reside en el refugio del Tajahierro, en Brañavieja, lo que le ha permitido estrechar un fuerte vínculo personal y profesional con toda la comarca campurriana.
El reto consistirá en realizar 14 ascensiones consecutivas al considerado uno de los puertos más duros del ciclismo mundial hasta acumular un desnivel positivo de 17.700 metros, equivalente a subir dos veces la altitud del Everest. La previsión es finalizar la prueba el sábado 23 al mediodía, tras cerca de 48 horas consecutivas de esfuerzo.
Las pruebas conocidas internacionalmente como Everesting Challenge consisten en ascender y descender repetidamente un mismo puerto de montaña hasta alcanzar los 8.848 metros de desnivel positivo, altura oficial del Everest. En el caso de Ortiz, el desafío será doble.
El Angliru no ha sido elegido al azar. Sus rampas extremas, algunas superiores al 20 por ciento, convierten cada ascensión en una auténtica batalla física y mental. Completar 14 subidas consecutivas supone entrar en una dimensión reservada a muy pocos deportistas de ultrafondo.
Un especialista en retos imposibles
No será la primera vez que Ortiz lleve su cuerpo al límite. Durante los últimos años ha protagonizado varios desafíos de enorme dureza que le han convertido en un referente del ciclismo de ultrarresistencia en Cantabria.
En octubre de 2021 logró completar un Doble Everesting en Los Machucos, considerado el puerto más duro de Cantabria. Fueron 26 ascensiones consecutivas, 390 kilómetros y más de 19.000 metros de desnivel acumulado durante 51 horas. Una aventura épica en la que apenas descansó unos minutos durante la segunda noche para combatir el sueño.
Dos años después, en noviembre de 2023, afrontó otro reto extremo en el collado de Pelea, desde Cabañes. En aquella ocasión realizó 22 subidas consecutivas con rampas de hasta el 36 por ciento, alcanzando 10.300 metros de desnivel en apenas 131 kilómetros y más de 24 horas sin detenerse.
En septiembre de 2024 volvió a demostrar su resistencia enlazando algunos de los puertos más exigentes de Cantabria y Burgos: Lunada, Picón Blanco, Los Machucos, El Caracol, La Estranguada y Peña Cabarga, entre otros. Un recorrido de 231 kilómetros y casi 6.000 metros de desnivel completado en 13 horas y media.
Más recientemente, en junio de 2025, unió el Museo Guggenheim de Bilbao y el Centro Botín de Santander en una travesía solidaria de 90 kilómetros sobre el agua, completada en 13 horas pese al fuerte viento del norte y el duro estado de la mar en varios tramos del recorrido. El reto, considerado por Ortiz como el más complejo a nivel logístico, tuvo momentos especialmente difíciles entre el monte Buciero y Noja, así como en el Cabo de Ajo. Sin embargo, la llegada a Santander, arropado por numerosas personas, le dio fuerzas para completar el desafío. La iniciativa tenía además un carácter solidario y buscaba concienciar sobre el abuso de móviles y nuevas tecnologías entre los jóvenes, fomentando el deporte y la vida activa
Pasión por superarse
Más allá de los números, quienes conocen a Borja Ortiz destacan su capacidad para convertir cada reto en una historia de superación personal. Aficionado a "soñar, organizar y llevar a cabo grandes gestas", como él mismo define su filosofía, afrontará ahora posiblemente uno de los desafíos más exigentes de su vida deportiva.
Desde este jueves, el Angliru volverá a medir la resistencia humana. Y allí estará un cántabro dispuesto a desafiar, una vez más, los límites del cuerpo y de la mente.












