La bolera de Requejo acogió el pasado sábado 23 de mayo uno de los encuentros más especiales de la temporada en la comarca de Campoo, con la disputa del derbi de bolo palma entre las peñas de bolos de Requejo y La Celliscona de Matamorosa. El triunfo cayó del lado local por 4-2 en un partido muy disputado, aunque el verdadero protagonismo estuvo en el excelente ambiente vivido durante toda la jornada, tal y como destacaron los dos equipos.
Ambas peñas quisieron destacar tras el encuentro la gran relación que existe entre jugadores de los dos equipos. Más allá de la rivalidad deportiva que marca el calendario liguero, los integrantes de ambas formaciones recalcan que la amistad y el compañerismo están por encima de cualquier resultado.
Los jugadores, vecinos de Campoo y amigos fuera de la competición, ofrecieron además un ejemplo de deportividad durante toda la tarde. Cada buena tirada era reconocida con aplausos por parte de todos los presentes, independientemente de la camiseta que vistieran, en una muestra de respeto mutuo que define el espíritu de este deporte tradicional.
Como es tradición en el mundo de los bolos, una vez finalizado el encuentro, todos los jugadores de ambos equipos compartieron un lunch organizado por la peña local. Un momento de convivencia que sirvió para reforzar todavía más la gran amistad y compañerismo existente entre todos ellos.
Durante ese encuentro posterior al partido no faltaron las anécdotas de la jornada, los recuerdos de temporadas pasadas y las historias compartidas tras años de competición y amistad. Entre risas y conversaciones, los jugadores volvieron a demostrar que el bolo palma es mucho más que un deporte, convirtiéndose en un punto de unión para muchas personas de la comarca.
Desde ambas peñas quisieron también recalcar el carácter sano y respetuoso que siempre ha caracterizado al mundo de los bolos, destacando los valores de compañerismo, humildad y respeto que forman parte de este deporte rural tan arraigado en Cantabria.
El derbi dejó así una gran tarde de bolo palma en Campoo, donde la competición convivió con los valores de convivencia, amistad y pasión por una tradición que sigue muy viva en la comarca.











