La jornada, organizada por la asociación ecologista ARCA, recorrió nueve kilómetros de pista forestal desde el Mirador de la Cruz de Cabezuela
Los convocantes advierten de la nulidad legal del proyecto y del impacto irreversible sobre el hábitat del oso pardo y la Red Natura 2000
Alrededor de cuarenta personas procedentes de diversos puntos de la región -como Liébana, Campoo, Polaciones y Santander-, así como de la localidad palentina de Cervera de Pisuerga, participaron este pasado domingo en una marcha informativa convocada por la Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria (ARCA). El encuentro tuvo como objetivo visibilizar los valores ambientales de la alta montaña cántabra y denunciar las "graves consecuencias ecológicas y económicas" que supondría la construcción de la carretera proyectada entre Reinosa y Potes.
La jornada dio comienzo a las 11,30 horas en el Mirador de la Cruz de Cabezuela. Los asistentes completaron un recorrido de 9 kilómetros por pista forestal, con un desnivel acumulado de 380 metros, para conocer sobre el terreno el trazado previsto y evaluar los impactos sobre el entorno. Tras la caminata, los participantes celebraron un debate sobre la sostenibilidad del modelo territorial y turístico de la comarca.
Desde la organización ecologista se calificó la actividad como un «éxito» y se alertó de que la nueva infraestructura amenaza de forma irreversible a Liébana, un área cuyo modelo turístico da muestras de estar próximo a saturar su capacidad de carga ambiental. Asimismo, los convocantes subrayaron que la Cordillera Cantábrica actúa como un corredor ecológico fundamental en el norte de España, por lo que la fragmentación del terreno mediante una nueva vía alteraría gravemente su frágil paisaje natural y supondría un «escandaloso derroche económico» no sujeto a una demanda social real.
Impacto ambiental e improcedencia legal
El colectivo recordó que la zona afectada goza de máximas fiiguras de protección ambiental, estando integrada en el Plan de Recuperación del Oso Pardo y en la Red Natura 2000. El ámbito del proyecto abarca tres Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA Liébana, Sierra de Híjar, y Sierras del Cordel y Cabeceras del Saja y Nansa), dos Zonas Especiales de Conservación (ZEC Valles altos del Nansa y Saja y Alto Campoo, y ZEC Liébana) y dos áreas IBA de conservación avifaunística.
A este respecto, David Higuera, vocal de ARCA, considera que la obra padece una situación de "nulidad legal" tanto en su estudio informativo como en la evaluación ambiental. Del mismo modo recuerda que en 1996 el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional el anterior proyecto de carretera Reinosa-Potes (sentencia STC 132/96) por vulnerar competencias territoriales y por su grave incidencia sobre el hábitat del oso pardo y sobre hábitats prioritarios de la Red Natura 2000. Según denunció el colectivo, aunque el Gobierno regional plantea ahora un trazado ubicado íntegramente en suelo cántabro para evitar el escollo competencial, la propuesta reproduce idénticos impactos ambientales y fragmentación sobre la biodiversidad de la Cordillera Cantábrica.












