SENTIR.Este ha sido el punto de partida e hilo conductor de las sesiones realizadas los pasados fines de semana del mes de agosto. Sentir el paisaje. Sentirnos parte de él. Sentirnos comunidad. Sentir aquello que nos alegra y también aquello que nos duele. Para, desde ahí, poder poner la mente al servicio del corazón. Recuperando y fortaleciendo los vínculos que nos unen a nuestro territorio y a nuestros vecinos y, desde ellos, poder pasar a la acción, para cuidarnos y cuidar nuestros paisajes.
Durante varias jornadas se han habitado diferentes lugares de Campoo Los Valles, con una misma invitación: detenerse en un espacio natural, permanecer en él y dar tiempo para estar realmente presentes. El agua, los árboles, la hierba, las montañas y todo aquello que habita alrededor ha formado parte de cada jornada. Y, junto a ellos, cada una de las personas que han llegado con sus propias historias, recuerdos y maneras de mirar nuestro entorno.