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Análisis

El impacto económico del Pantano del Ebro: Costes de la obra, expropiaciones y perjuicios a nuestra comarca

Análisis del economista Marcos Fernández y el ingeniero Rafael de Andrés con motivo del 70 aniversario de la construcción de la obra hidráulica

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El impacto económico del Pantano del Ebro: Costes de la obra, expropiaciones y perjuicios a nuestra comarca

Marcos Fernández/Rafael de Andrés Seco | 11/08/2017

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El Pantano del Ebro es una obra hidráulica que cambió profundamente la fisionomía, la historia y la economía de la comarca campurriana. Aunque es abundante la documentación que, con acierto y rigor histórico, se ha ido elaborando desde hace bastantes años sobre el Pantano, la magnitud del impacto negativo que tuvo en nuestra comarca es una cuestión en gran medida desconocida. Es un tema que, además, corre el riesgo de caer completamente en el olvido conforme vayan desapareciendo las últimas generaciones de testigos directos de la riqueza productiva que quedó sumergida bajo las aguas. Por ello, con motivo del 70 aniversario del cierre de las compuertas del Pantano, hemos elaborado un estudio del impacto que supuso y supone sobre nuestra comarca, desde una perspectiva económica, cuya síntesis publicamos en Vive Campoo en dos entregas. En esta primera parte que hoy publicamos, a partir de los datos históricos disponibles y de información actualizada, valoramos los costes generados por la construcción de la obra hidráulica y los correspondientes a las expropiaciones, además de analizar los perjuicios ocasionados en los municipios afectados por el Pantano. En la segunda parte, que publicaremos la próxima semana, analizaremos los beneficios obtenidos por otras comunidades autónomas aguas abajo y realizaremos una estimación del impacto que ha tenido esta obra en la pérdida de población y de actividad económica en nuestra comarca. El estudio pretende, de esta forma, sumarse a los actos programados para recordar la mencionada efeméride, que tendrán su punto culminante el próximo día 18, organizados por la Comisión Campurriana para la Historia del Pantano del Ebro.

Los primeros estudios sobre los presupuestos de la obra del Pantano del Ebro corresponden al proyecto que desarrolló el Ingeniero de Caminos Manuel Lorenzo Pardo entre los años 1913 y 1916. La obra aseguraría 67 m3 / seg constantes en época estival al paso de su caudal por Zaragoza, frente a 30 m3 / seg que corrían normalmente en tal época del año. Se calculó un embalse de 540 Hm3, resultando, en su proyecto, una obra hidráulica extraordinariamente barata en relación al volumen de agua embalsado. Así, según el proyecto, el Pantano tendría un coste de 0,013 pesetas de ejecución material por m3 de embalse, precio ínfimo si se compara con el de la mayor parte de los pantanos europeos (0,50 pesetas / m3 por término medio), y muy reducido también en relación con otros embalses baratos de España.

El presupuesto de ejecución y administración de las obras era de 7 millones y medio de pesetas. Pero era necesario, además, pagar las variantes de las vías de comunicación que cruzaban el lugar del embalse, así como las indemnizaciones correspondientes a las expropiaciones, todo lo cual hacía aumentar sensiblemente el presupuesto de las obras. Como se señaló en aquel entonces, "... el valor de las ocupaciones e indemnizaciones diversas aumentará este coste, pero la diferencia es tan importante que ofrece amplio margen para satisfacer ese valor sin pérdida de la ventaja económica. El presupuesto de la obra resultará, en cualquier caso, inferior al beneficio anual obtenido por el Estado. Considerando el rendimiento de las aguas almacenadas, la ventaja del Pantano del Ebro sobre la generalidad de los pantanos construidos es mucho mayor [...]. Estas obras pueden ser ejecutadas en un plazo de 5 años".(1)

Pero, en realidad, la construcción del Pantano del Ebro se iría dilatando en el tiempo por diversas circunstancias. Las obras no concluirían hasta 1946 (2); es decir, 30 años después de la elaboración del proyecto. No es hasta el 31 de marzo de 1947 cuando se cierran las compuertas y comienza a embalsarse el agua. El 6 de agosto de 1952, el Pantano es inaugurado por Franco.

Sin duda, las expropiaciones constituyeron el mayor problema social y económico originado por la construcción del Pantano del Ebro.

El proyecto de Manuel Lorenzo Pardo, de 1916, contemplaba la inundación de todos los terrenos, casas y demás elementos que se encontraban por debajo de la cota de 839 m. sobre el nivel del mar (cota máxima cuando el Pantano se llenase al 100%). De esta manera, quedarían anegadas unas 270 casas, y 1.100 ó 1.200 personas se verían abocadas al traslado forzoso. Según el proyecto, la extensión de los terrenos expropiados era de 6.168 Ha, de las que 1.757 Ha serían prados y 105 Ha tierras cultivadas o de labor. De las 4.306 Ha restantes, unas 1.000 Ha contenían riquísimos yacimientos de turba, aparte de los pastos naturales que eran aprovechados. También tendrían que ser objeto de expropiación unos cuantos edificios públicos, como iglesias, escuelas y casas consistoriales. A todo esto hay que agregar las indemnizaciones industriales por expropiaciones de molinos, fábricas (como "La Luisiana" en Las Rozas y "Cristalería Española" en Arija) y el abono de los perjuicios por aumento de filtraciones en las minas.

En realidad se expropiaron 6.253 Ha, de las que aproximadamente 4.300 Ha eran terrenos de pastos, 1.750 Ha prados y 200 Ha terrenos cultivados. Desaparecieron inundadas más de 400 casas. Solamente considerando los núcleos cántabros afectados, 1.620 personas tuvieron que cambiar de residencia forzosamente (1.305 de Las Rozas de Valdearroyo y 315 de Campoo de Yuso (3)); otras fuentes elevan la cifra total hasta las 1.876 personas. La gran mayoría de estas personas emigró, también a otras provincias, como hicieron casi todos los que perdieron su empleo por el cierre de las empresas. La incidencia de la obra del Pantano fue muy severa y las personas afectadas nunca llegaron a comprender la razón del mal trato recibido ni de la falta de compensaciones económicas por parte del Estado.

¿A cuánto ascendió el importe de las indemnizaciones recibidas por los afectados y cómo se pagaron? En el libro "Notas sobre la historia del Pantano del Ebro", publicado por la Fundación Alto Ebro, se detalla el proceso seguido. La Confederación Hidrográfica del Ebro, creada en 1926, se comprometió a redactar y aprobar unas justas bases de expropiación para amparar a los afectados. Transmitió las promesas a varios representantes de Campoo, añadiendo que era primordial atenderlas con generosidad, al reconocer el gran sacrificio que le imponía a esta comarca la realización del Pantano. Sin hacer ningún caso a lo prometido, la Confederación aplicó una normativa de 1928, que no era la apropiada para esta ocasión (4) y con unas bases claramente injustas. Salvo 3 ó 4 familias, toda la población afectada rechazó las escasas indemnizaciones.

Al término de la Guerra Civil, viendo casi imposible, con la nueva situación política del país, que las bases fueran revisadas, algunas familias quisieron cobrar lo que les correspondía por sus casas que iban a ser inundadas, pero no se lo abonaron. El 31 de marzo de 1947 se cerraron las compuertas del Pantano y se procedió a embalsar el agua. Por entonces, aún no se habían pagado muchas indemnizaciones; en especial, faltaban por pagar las correspondientes a la gran mayoría de las casas que iban a ser anegadas. Las familias necesitaban fondos para poder adquirir nuevas viviendas en otros lugares. Las aguas llegaban hasta las casas y el Estado seguía sin pagar.

Al final se abonaron las escasas indemnizaciones, tasadas "a la baja" en 1928 y sin revisión (habían transcurrido más de 20 años desde entonces), que afectaban a las casas y fincas que iban a cubrir las aguas. Se trataba de unos dineros exiguos, tardíos y mal pagados, que globalmente no excedieron de los 60 millones de pesetas de entonces. Esta cuantía de las indemnizaciones (cobradas en torno al año 1950) equivaldría, a precios actuales, a unos 26,5 millones de euros (5). La depreciación del valor de la peseta en los más de 20 años transcurridos desde su cálculo inicial hizo que las indemnizaciones, no actualizadas en consonancia, perdieran más de cuatro quintas partes de su valor real desde que fueron calculadas hasta que fueron cobradas. Hubo pagos efectivos que se dilataron aún más, y así tuvieron que transcurrir otros 22 años para que se pagaran las fincas que se encontraban en La Lastra, rodeadas por el Pantano, y de las que dependían muchos vecinos. "... Dado el tiempo transcurrido entre la fijación de las tasas de expropiación y el pago de las mismas, junto con la pérdida de valor adquisitivo de la moneda, el perjudicado quedó incapacitado para recuperar el terreno expropiado con la adquisición de otro semejante. Esta dilación en el pago dejó sentir sobre los perjudicados toda la fuerza de la ley económica del daño emergente y el lucro cesante con todos sus trastornos en sus modestas haciendas."(6)

Consideraremos ahora el coste total de la obra, junto con las expropiaciones. En el proyecto de 1916, el presupuesto total máximo estimado del Pantano del Ebro era de 21 millones de pesetas (unos 66 millones de euros a precios actuales), previstos como "... cifra máxima que cubre por entero todos los supuestos imaginables." El proyecto, como se ha descrito previamente, contemplaba 7,5 millones de pesetas para la obra hidráulica (unos 23,5 millones de euros actuales) y el resto para gastos, expropiaciones e infraestructuras. En concreto, se incluía la ejecución de 110 Km de vías de comunicación, cuyas variantes eran necesarias por quedar inundadas por el embalse.

La dilación de las obras desde su proyecto hasta la terminación hizo variar el importe total real, que resultó en 135 millones de pesetas (unos 59,5 millones de euros a precios actuales), 75 en obras y 60 en pago de expropiaciones (unos 33 y 26,5 millones a precios actuales, respectivamente). Nótese que, aunque el presupuesto nominal se multiplicó más que por 6 entre el proyecto de 1916 y la obra (finalizada su liquidación en torno a 1950), el montante real de la obra fue, en términos equivalentes (descontando el efecto de la depreciación de la peseta), similar a lo previsto en el proyecto. Emilio Arija Rivarés reconocía, al valorar el coste final de la obra, "... que teniendo en cuenta la depreciación de la moneda, aún resulta de gran baratura" (7). El bajo coste del Pantano del Ebro se mantuvo no tanto por el importe de las obras, sino por el menor gasto en expropiaciones e infraestructuras en relación a las previsiones iniciales, como se ha explicado previamente. Los 60 millones de pesetas cobrados en total por particulares y empresas, a modo de indemnización, en torno a 1950, por las 6.253 Ha expropiadas, suponen que por cada Ha expropiada se pagó una media de 9.595 pesetas de la época (el equivalente a unos 4.200 euros actuales); por cada m2 expropiado, por tanto (incluyendo casas, empresas, campos, cultivos y otro tipo de terrenos), se recibió, en promedio, una indemnización de 0,96 pesetas (equivalentes a 42 céntimos de euro a precios actuales). Estas cifras dan una clara idea de la absoluta tacañería del Estado en el pago de las indemnizaciones. El gasto en infraestructuras y otro tipo de compensaciones a la comarca estuvo incluso más lejos de las previsiones iniciales, brillando notoriamente por su ausencia, como detallaremos más adelante.

Parte de los costes del proyecto pudieron reducirse también debido a las condiciones de utilización de la mano de obra. Después de la Guerra Civil se reanudaron las obras del Pantano, pero al comprobar los mandatarios del Régimen que dichas obras no avanzaban al ritmo adecuado, decidieron a comienzos de 1942 trasladar presos republicanos a Arroyo para que realizaran trabajos forzosos en las mismas. La estudiosa de este tema, Rosa Pérez Quevedo, ha detallado la situación (8). En 1943, el Destacamento Penal de Arroyo constaba de 258 penados, quienes trabajaban para la empresa Vías y Riegos, adjudicataria de las obras. Sin duda alguna, el Estado no sólo se lucraba indirectamente con la utilización de este tipo de mano de obra, empleándola para hacer tareas que, de no haber sido en estas condiciones, hubieran supuesto un coste mayor, sino que también se lucraba directamente de los presos, ya que una parte importante del salario se lo quedaba la Dirección General de Prisiones.

En cuanto a los perjuicios ocasionados a los municipios del entorno, la construcción del Pantano supuso la anegación de cuatro pueblos enteros (Medianedo, Quintanilla de Valdearroyo, La Magdalena y Quintanilla de Bustamante), y de otros tres casi totalmente (Las Rozas, Villanueva y Renedo). Otros cinco pueblos perdieron edificaciones y más de otra decena perdió terrenos (9).

Numerosas empresas cesaron en su actividad con la inauguración del Pantano, o incluso antes, siendo cerradas y, algunas de ellas, trasladadas. Fueron los casos de la fábrica de quesos "La Reinosana", Sociedad Vidriera Reinosana, con fábricas de vidrio en Arroyo (La Cantábrica) y Las Rozas (La Luisiana); Sociedad Arístegui y Castillo, de tierras refractarias, en Renedo; Charbonnages, minas de Renedo; minas de lignito de Las Rozas y Arroyo; concesionarios de turba de la Virga; y Productos Cerámicos de Bilbao, con minas de cayuela en Renedo y Llano. En Arija, la vidriera Cristalería Española cerró definitivamente el 31 de marzo de 1953, cuando tenía 800 empleados, creando otra factoría en Avilés, donde se trasladaron numerosos arijeños. Y es que buena parte de los bancos de arena que abastecían de materia prima a la industria vidriera habían quedado bajo las aguas del embalse.

Desaparecieron así, bajo las aguas, algunas de las mejores expectativas económicas del valle: su industria y minería. Se perdieron cerca de 1.000 empleos industriales directos y otros 2.000 indirectos (10) con el cierre de las fábricas y con la restricción de los aprovechamientos de arenas y de las explotaciones mineras de la cuenca carbonífera. A medio plazo, el paro y su más inmediata consecuencia, el éxodo, afectaron a los ayuntamientos ribereños, dando lugar a la pérdida de habitantes y al envejecimiento de la población. Con ello, otros sectores económicos tales como el comercio sufrieron también un paulatino impacto, tanto en los municipios más afectados como en otros del entorno.

El Pantano del Ebro tuvo, por tanto, grandes consecuencias negativas para la comarca. No impidió, por fortuna, que en 1918 (época en la que se había elaborado el proyecto del Pantano) se instalara en Reinosa la "Sociedad Española de Construcción Naval", que a partir de ese momento se convertiría en el motor económico de toda la zona. En un momento crucial para la economía de la comarca, el Pantano coincidió con un periodo de reorganización de las estructuras socioeconómicas de la misma, acabando con el modelo anterior. En la segunda entrega de este análisis, que se publicará la próxima semana, detallaremos los beneficios que el Pantano del Ebro llevó aguas abajo del río, y estimaremos la pérdida de población y las pérdidas económicas que implicó para nuestra comarca. Unas cifras que, sin duda, habrían de despertar las conciencias en relación a la magnitud de todo lo que quedó enterrado bajo las aguas.

Notas a pie de página

1. Revista de Obras Públicas Nº 2240, de 29 de agosto de 1918, hojas 433 a 443.
2. Durante unos años más continuarían los trabajos de obras complementarias, puesta a punto, infraestructura, etc.
3. "Notas sobre la historia del Pantano del Ebro" - julio de 2002 - Fundación Alto Ebro.
4. Se trataba del Real Decreto Nº 582, de 23 de marzo de 1928, para la tramitación de expedientes de expropiación forzosa.
5. Todos los valores están actualizados de acuerdo con el deflactor del PIB calculado por Prados de la Escosura (2003) para cada año, desde 1850, disponible en la segunda edición del libro "Estadísticas históricas de España", publicado en 2005 por la Fundación BBVA.
6. "Estudio geográfico y sociológico de Campoo de Yuso" (hoja 43), escrito por Emilio Arija Rivarés y publicado en el año 1963 por el Consejo Económico Sindical Provincial.
7. "Estudio geográfico y sociológico de Campoo de Yuso" (hoja 41), escrito por Emilio Arija Rivarés y publicado en el año 1963 por el Consejo Económico Sindical Provincial.
8.Rosa Pérez Quevedo - "La cárcel del agua" (Cuadernos de Campoo Nº47, hojas 27 a 34 - Marzo 2007). Del dinero de cada preso, una media de 6 pesetas, iría a parar a las arcas de la Hacienda Estatal.
9."Estudio geográfico y sociológico de Campoo de Yuso" (hojas 43 y 44), escrito por Emilio Arija Rivarés y publicado en el año 1963 por el Consejo Económico Sindical Provincial.
10. Fernando Ruiz Gómez - "El impacto del Pantano del Ebro" (Cuadernos de Campoo Nº6, hojas 16 a 19 - Diciembre de 1996). "Estudio geográfico y sociológico de Campoo de Yuso" (hoja 46), escrito por Emilio Arija Rivarés y publicado en el año 1963 por el Consejo Económico Sindical Provincial.

 

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