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Deportes | Valderredible

El deporte valluco por excelencia

El Club Valle de Valderredible comienza una nueva temporada de la Liga Regional de Pasabolo-tablón

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El deporte valluco por excelencia
Comienza la liga de pasabolo en Polientes

Vive Campoo | Polientes | 08/03/2019

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En Valderredible, prescindiendo del omnipresente fútbol, el deporte por antonomasia ha sido el pasabolo. Un juego tradicional en el que hay que conseguir el mayor número de puntos enviando lo más lejos posible los tres bolos que salen despedidos por el impacto de una bola de madera maciza, con un peso que oscila entre los 6 y los 8 kilos, y que el jugador lanza con fuerza y destreza por un estrecho y alargado tablón.

Es difícil precisar su origen pero hasta los años noventa del pasado siglo el pasabolo todavía era un gran atractivo lúdico y deportivo para los jóvenes y no tan jóvenes que se retaban a los bolos y se jugaban unos refrescos o unas cervezas con el sol de testigo. Coincidiendo con la llegada de los veraneantes en julio y agosto muchos pueblos organizaban sus propios concursos y la mayoría de las personas que hoy lo practican se conocieron visitando a los jugadores de otras localidades con los que se medían en estos torneos.

Lo único que se necesita para disfrutar de este juego es disponer de una bola que se lanza sobre un tablón incrustado en el suelo con tres agujeros llenos de arcilla donde se pinan los bolos que después, si se hace muy bien, saldrán volando hasta la raya del seis o del siete. Asimismo, estas boleras cuentan con un muro de neumáticos viejos de tractor al final del tablón para que rebote la bola sin dañarse y que se quede en un cajón, evitando así tener que salir corriendo detrás de ella. Hoy sigue siendo la mejor opción por no decir la única aunque el riesgo siempre está ahí (cúantos jugadores han visto desaparecer su querida bola entre la maleza de los prados, especialmente aquellas que estaban ubicadas cerca de una ladera).

El suelo de la bolera, generalmente de hormigón, es la pista de baile donde cada jugador, con su estilo personal, balancea la bola y define sus pasos para enfilar los cuatro metros del tire con el mayor acierto posible y sentar la bola en el tablón: recta, que no vaya golpeada para no arrollar los bolos, lamiendo la madera sin dar vaivenes y finalmente impactar rotunda contra los tres bolos que según se les oye salir se sabe si es buena o mala tirada.

Aunque a priori la fuerza parece fundamental no es lo más importante. Aquí, como en todos los deportes, la técnica marca la diferencia; un buen agarre, la carrera adecuada, la óptima trayectoria de la bola sobre el piso, incluso la manera de pinar los bolos o el caprichoso viento también influyen en este juego.

Un patrimonio a conservar

Con el paso de los años se ha dejado de practicar el pasabolo en los pueblos. Llegó hasta los 'millenials' y las siguientes generaciones apenas conocen el juego que tanto divirtió a sus padres, abuelos y bisabuelos, pero su práctica aún se mantiene gracias a un grupo de fieles que lo han mamado desde pequeños y que han sabido captar para su causa a unos pocos jóvenes del municipio que ahora recogen su testigo.

Hace unos años, el Ayuntamiento del Real Valle de Valderredible arregló la bolera de La Presa de Polientes que hoy lleva el nombre de 'Miguel Díez', en homenaje póstumo a un querido jugador de bolos de Bustillo del Monte. El Consistorio se encarga de su mantenimiento e incluso ha instalado una sólida cubierta para que se pueda practicar con mal tiempo. Además, concede anualmente una subvención al Club Valle de Valderredible para que lo sigan practicando con el fin de que el juego no desaparezca y se convierta en una anécdota de las guías etnográficas en tono sepia. Son incentivos para un grupo de personas que aún disfruta del pasabolo y que lo mantiene vivo gracias a una afición que no se mide por el retorno económico ni por las horas de viaje que emplean para enfrentarse al resto de equipo cántabros que integran la Primera División Regional ( la liga la forman ocho equipos y siete de ellos están en la zona oriental de la región, la más próxima al País Vasco). Si ellos no siguieran jugando el pasabolo desaparecería del Valle y, aunque varios amenazan con dejarlo cada año por compromisos laborales y personales o por molestias en la espalda y la rodilla, cuando toca comenzar una nueva campaña se presentan cumplidores porque en realidad toda la vida les ha gustado jugar a los bolos.

El vídeo que publicamos a continuación recoge una entrevista con Fiden López Garrido miembro del Club Pasabolo Valderredible que la semana pasada comenzó una nueva temporada en la Liga Regional y que lleva a los vallucos a enfrentarse con los equipos de la zona oriental de Cantabria. Comarca que junto al País Vasco y norte de Burgos es donde más arraigo tiene esta práctica popular.

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